La Sangre y sus Contrastes

La Sangre y sus Contrastes

En definitiva existen muchas acepciones a la palabra sangre, una de las más comunes es cuando decimos que alguien es de sangre azul, lo que quiere decir que esa persona pertenece a la nobleza. Aquí el término lleva una connotación que le confiere a éstas personas una característica especial, lo que las coloca en una posición de estatus superior al común de la gente, hablaba de un linaje con implicaciones de superioridad y derechos de gobernar y mandar.

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VIH-1 a 25 años

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Hasta la fecha el primer caso autentificado de un paciente seropositivo ha sido trazado hasta la capital de la República Democrática del Congo, en África, el año: 1959. El Congo, Rwaanda y Burundi parecen ser la cuna de la que se ha proclamado la enfermedad del siglo XX.

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Remodelado óseo

Remodelado óseo

El sistema esquelético posee varias funciones que incluyen el soporte del cuerpo, la protección de órganos internos y la provisión de sitios de unión para los músculos, cavidades para las células formadoras de hueso y un reservorio para minerales.

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Monitoreo periódico

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El enfoque actual de la medicina cambió drásticamente el siglo pasado. El énfasis actual se encuentra en la prevención y en la detección temprana más que en el tratamiento.

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Racionalidad: Qué es, por qué escasea y cómo promoverla

Lecturas recomendadas

  1. Introducción:

Definir al ser humano como un animal social racional ha sido un imperativo, al menos desde la época clásica griega. No obstante, todos podemos traer a colación ejemplos actuales de irracionalidad humana en pocos segundos. Steven Pinker, un psicólogo experimental que lleva a cabo investigaciones sobre la cognición humana y es profesor en la Universidad de Harvard (aunque también ha dado clases en Stanford y el MIT), ha escrito el que es ya su duodécimo libro titulado: Rationality: What it is, Why it seems scarce, Why it matters (traducido al español como: Racionalidad: Qué es, por qué escasea y cómo promoverla; nota: durante el presente escrito, al citar al autor, estaré traduciendo del libro escrito en inglés, no utilicé la traducción que ya existe en español). Pinker es un peso pesado entre los intelectuales del mundo, independientemente de los numerosos premios ganados como profesor, investigador y autor, posee nueve doctorados honorarios, Foreign Policy lo ha considerado uno de los 100 intelectuales públicos más importantes del mundo y la revista Times afirma que es una de las 100 personas más influyentes en el mundo de hoy.

Pinker asegura que la racionalidad debería subyacer todo lo que pensamos y hacemos e invita a quienes no están de acuerdo a preguntarse si sus objeciones son racionales (no puede ser de otro modo; no, al menos, si deseamos convencer y no imponer). Ahora bien, aún persuadidos que éste debería ser el caso, sin duda hoy día nos encontramos plagados de “noticias falsas, curas milagrosas, teorías conspirativas y retórica pos-verdad”. Los retos que se nos plantean en este siglo XXI son desafiantes y, muchos, urgentes. Un milenio atrás, ser el repositorio de ideas extravagantes te volvía excéntrico y, tal vez, el líder de algún culto, pero el impacto que podías tener a nivel global era nimio; en la actualidad, con el mundo interconectado en el que vivimos, cualquier idea estrafalaria puede ser amplificada y llegar hasta los lugares más recónditos del orbe, con el potencial de hacer mucho, mucho daño.

Para Pinker es imposible comprender la naturaleza humana si no es bajo el prisma de la evolución (aquí parafraseo a Theodosius Dobzhansky, un genetista y biólogo evolutivo del siglo pasado que escribió un famoso ensayo titulado “Nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evolución”). Ciertamente en las aulas universitarias de carreras de áreas como la Ingeniería, Medicina, Biología o Química (entre otras), prevalece la racionalidad, pero en la vida cotidiana muchos de los instrumentos racionales como la estadística o probabilidad no poseen aplicación directa. En la medida en que las personas se enfrentan a problemas encuadrados en referentes que naturalmente encuentran en su vida cotidiana, sus soluciones tienden a ser racionales, más allá de lo que nos pueda decir nuestra intuición o algunos estudios psicológicos sobre la heurística en la toma de decisiones.

  1. El Libro.

En el discurrir del primer capítulo, Pinker nos aplica tres problemas matemáticos sencillos:

  • Un teléfono inteligente y su funda cuestan $110 en total. El teléfono cuesta $100 más que la funda. ¿Cuánto cuesta la funda?
  • Le toma a 8 impresoras 8 minutos imprimir 8 folletos. ¿Cuánto le toma a 24 impresoras imprimir 24 folletos?
  • En un campo hay una mancha de hierba. Cada día la mancha duplica su tamaño. Le toma 30 días a la mancha cubrir el campo entero. ¿Cuánto le tomó a la mancha cubrir la mitad del campo?

Las respuestas a estas preguntas serán dadas a lo largo del presente escrito, lo que nos debe bastar es saber que aún estudiantes universitarios frecuentemente sacan mal al menos uno de éstos problemas. Mucho de estos problemas tienen su origen en lo que Daniel Kahneman nombra Sistema 1 de razonamiento, en el que la intuición manda. Este tipo de pensamiento es veloz y “resuelve” con prontitud; el problema es que con frecuencia este razonamiento toma atajos que no son evidentes a primera instancia, es decir, al enfrentarse a un problema complejo, en vez de detenerse a analizarlo con cuidado, automáticamente lo transforma en uno simple que no es equivalente y resuelve ese, pensando que ha resuelto el complejo. Lo que deberíamos hacer es detenernos a pensar y analizar el problema que nos enfrenta analíticamente, sobre todo si es complejo. A este segundo modo pausado de pensar Kahneman le llama Sistema 2 de razonamiento. El razonamiento, por lo tanto, nos falla “por irreflexivos y no por ineptitud”.

Pinker nos enfrenta a dificultades que el Sistema 1 no advierte, pero también a algunas que el Sistema 2 tampoco. Resulta que en los Estados Unidos había un programa de televisión que detrás de tres cortinas escondía tres sorpresas, tras una un flamante automóvil y en las otras dos algo ridículo, como una cabra. Nosotros en México teníamos a Chabelo que hacía más o menos lo mismo. El asunto es que el concursante escogía una cortina, pero el conductor abría otra primero. Tras revelar una cabra, preguntaba al concursante si deseaba quedarse con la cortina que ya había escogido o quería cambiar de cortina. La estrategia ganadora es cambiar de cortina, pero intuitivamente no sabemos por qué, así como aún tras reflexionar nos cuesta trabajo comprender por qué ocurre esto. Al inicio, antes de descubrir ninguna cortina, cada una posee 1/3 de probabilidad de esconder un auto, pero el conductor sabe dónde está el auto, así que siempre descubre una cortina perdedora. Una vez que el conductor ha abierto la cortina perdedora, las probabilidades cambian, pero no son las mismas para la cortina escogida que para la cortina que queda tras el descubrimiento de la tercera. La cortina escogida, se escogió previo a saber cuál esconde el premio mayor, así que esa cortina posee una posibilidad en tres de ser ganadora, pero tras descubrir una cabra en una de las dos restantes, para la que quedó sin descubrir, las probabilidades de ser la ganadora son de una en dos. Para quienes no tiene claro por qué cambian las probabilidades, solo tienen que seguir la explicación de Vos Savant, una mujer genio que sin mayor empacho resolvió este acertijo invitando a sus lectores a imaginar que las cortinas no eran 3, sino 1000. Si el jugador escogía una de mil, la probabilidad de haber escogido la ganadora era de 1/1000, si posterior a esto el conductor revelaba 998 cabras y solo dejaba la opción escogida por el jugador y otra más, ¿cambiarías? ¿Cuál es la probabilidad de que la única que no escogió, además de la que eligió el jugador, sea la ganadora? La probabilidad es de una en dos.

Algunos otros ejemplos de errores que cometemos al tratar de resolver problemas son expuestos, pero esto es solo una herramienta para llegar a las posturas filosóficas anti-intelectuales y anti-racionales, como el posmodernismo o la teoría crítica. Para tener una idea de lo que es el posmodernismo, comparto lo que el postmodernista Michel Foucault dijo: “No tiene sentido hablar en el nombre de –en contra de- la razón, la verdad o el conocimiento”. Para Foucault, la razón “es el lenguaje último de la locura”. En general, los posmodernistas opinan que los científicos promueven una explicación de lo que es, entre muchas posibles, no privilegian una sobre otra, pues la objetividad está supeditada a motivaciones y la realidad no existe, es relativa. Mientras que la teoría crítica es también profundamente paranoica de las declaraciones absolutas y fuertemente sesgada hacia forzar narrativas que más que un compromiso con cómo el mundo es, lo tienen con cómo el mundo debería ser (según quién proponga). Hoy estas posturas son comunes entre la juventud del mundo occidental y de ellas creen obtener un aire de sofisticación fabricado, no poseen la vergüenza natural ante la ignorancia, por el contrario, se sienten enaltecidos de no saber y ante el reproche su defensa no es elevarse aprendiendo, sino aseverar que el otro tampoco sabe. Si alguien asevera que todo es relativo, también lo tiene que ser tal aseveración. Si alguien declara que ser racional es innecesario, no tiene valor o es equivocado, ¿por qué debería creerte? ¿Es tu argumento racional? Si no, ¿cómo pretendes convencerme? Solo si tus argumentos son irracionales poseen congruencia, pero no convencimiento y si tus argumentos son racionales podrías aspirar a convencer, pero sin congruencia (y ahí pierdes tu poder de convencimiento). Pinker dice: “El mero hecho de interrogar el concepto de razón utilizando a la razón presupone la validez de la razón”; lo que nos hace ver es que no se cree en la razón ni se tiene fe en la razón, lo que debemos hacer es “seguir a la razón” (la razón es la guía).

Una justificación para aplicar la razón en la vida cotidiana es que la razón funciona; empíricamente podemos demostrar que la razón funciona porque los aviones vuelan, los coches avanzan, los teléfonos celulares llaman (y hacen mil cosas más) y las vacunas y los medicamentos evitan enfermedades o las curan. Desde la comodidad de tu casa, protegido de las inclemencias del clima, puedes aseverar que todo es relativo, pero como dice Pinker: “Los antropólogos culturales o los académicos literarios que juran que las verdades de la ciencia son solo las narrativas de una cultura como quiera tratarán las infecciones de sus hijos con antibióticos prescritos por un médico en vez de los cánticos sanadores de un chamán”.

Aunque Pinker es un poco cohibido al respecto, hay que decirlo como es, los convertidos a estas nuevas posturas anti-intelectuales, como desdeñan la razón solo les queda imponerse a través de la fuerza, así que no arguyen, militan y son “activistas”. Si creen tener la razón no es algo que ellos puedan expresar con palabras, pues admitirían que la razón es la herramienta para convencer (concediendo incongruencia) y como intelectualmente sus posturas no se sostienen, solo les resta objetar fastidiando a oradores, evitando que se lleven a cabo foros sobre discusiones de temas sobre los cuales ellos ya poseen una postura inflexible, tomando ofensa de quien opina distinto, insultando a quienes piensan diferente, intimidando a los contrarios o francamente atacando físicamente a sus oponentes (con justificaciones como que las palabras también hieren –equiparando así palabras con golpes- y responsabilizando al otro de su propio estado emocional; https://www.youtube.com/watch?v=iL3dM-FK48M).

Hablando de emociones, éstas se dice que interfieren con la racionalidad, que ser racional implica desapegarse a las emociones y mostrarse impávidos ante cualquier pasión. Es famoso el Dr. Spock de Star Trek por ser mitad humano y mitad Vulcano, donde su herencia Vulcana lo vuelve inmune a juicios nublados por las emociones. Este personaje es visto normalmente como el epítome del raciocinio, el “hombre” siempre frío y objetivo. Lo mismo, más o menos, ocurre con el cerebrito de Kowalski, de los Pingüinos de Madagascar, donde, por ejemplo, cuando apenas rompe su cascarón Cabo, abre sus ojos e inmediatamente pregunta: “¿Ustedes son mi familia?”, a lo que Kowalski imperturbable responde sin chistar: “No tienes familia y todos vamos a morir” (https://www.youtube.com/watch?v=sIQ0-fIZfQ0). No obstante, no debemos olvidar que Spock y Kowalski solo son personajes de ficción. Los psicólogos hoy saben que las emociones son necesarias para tomar decisiones, las que sean y aunque manifestar emociones pueda parecer irracional, el amor y otras emociones nos proveen de placer y nos motivan a perseguir metas u objetivos o a huir o evitar situaciones desagradables. La racionalidad no está peleada con las emociones, de hecho, requiere de éstas.

Hablar de racionalidad en la longitud de un libro es imposible sin incluir una sección sobre lógica. Propiamente, la lógica comprende una serie de reglas a aplicar que nos sirven para derivar conclusiones verdaderas basadas en premisas verdaderas. Es importante enfatizar que la lógica solo produce conclusiones verdaderas si sus premisas son también verdaderas y si las reglas aplicadas son correctas. Por supuesto Pinker se pone formal y nos presenta los conceptos y reglas básicas, así como explica qué no se vale en lógica, algunas de las reglas que superficialmente podrían engañar a alguien, pero que en realidad son falacias formales, como afirmar el consecuente, un razonamiento del tipo: si te pica un mosquito te rascas, como te rascas, te picó un mosquito (existen otros motivos por los cuales podrías estarte rascando, como porque tienes una alergia en la piel).

También es parada obligada la estación del pensamiento crítico y las falacias informales. Las falacias informales son una larga lista de errores al pensar que nos llevan a argumentar equivocadamente, como el hombre de paja. Cuando uno arguye contra un hombre de paja, lo que uno hace es argüir contra una versión caricaturizada de la posición del otro. Esta versión es, por supuesto, mucho más fácil de rebatir, así la adopto y salgo del paso con mi ego intacto. Esto ocurrió en múltiples ocasiones en el 2018 en una famosa entrevista en la que Cathy Newman, del canal 4 de la BBC en Reino Unido, repetidamente pregunta a Jordan Peterson, un psicólogo canadiense, “lo que estás diciendo es que…” seguido por una caricaturización de lo que Peterson decía, como “a las mujeres se le paga menos porque son más dóciles que los hombres…”, cuando Peterson había para entonces dicho ya en repetidas ocasiones que solo estaba dando un motivo de varios por los que existe una brecha en la paga entre mujeres y hombres (https://www.youtube.com/watch?v=aMcjxSThD54). Quiero aclarar que no digo que Peterson tenga razón -tal vez la tenga, tal vez no-, estoy diciendo que Newman parafrasea la postura de Peterson de modo que afirma que dice algo ridículo que no dijo nunca, y eso, es el hombre de paja.

Otra falacia importante, antes de seguir avanzando, es el argumento desde la autoridad. Personalmente me parece importante mencionarla porque justamente mucha gente cree que los expertos, como los científicos en su restringida área de dominio, al emitir una opinión uno debería creerles porque son una autoridad. Ciertamente el que sean una autoridad en un área específica debe hacernos escucharlos, pero lo que debemos no perder de vista es que, en palabras de Gerard Piel, “la investigación científica procede como una empresa social auto-correctiva”. Esto quiere decir que el experto es experto entre un gremio de personas dedicadas a develar los horizontes del saber humano en esa área en particular y lo hace junto con otros, algunos trabajando en distintos laboratorios o centros de investigación, con los que compite. Todos estos investigadores generan datos y la evidencia encontrada informa las opiniones de los expertos. A diferencia de lo que puede pasar en otras áreas de expertise, en ciencia, el experto posee conocimiento profundo –al menos- de casi todo lo que sabemos del tema y, además, no es información privada, es social y cualquiera puede demostrar que está equivocado. La mayoría, agradecerá haber sido sacado del error. Es justamente esta apertura la que vuelve al experto científico confiable, porque siempre existe la posibilidad de afinar o cambiar de opinión en base a la evidencia disponible; sobra decir que esto no ocurre en otras áreas, donde los dogmas son incorregibles. Pinker también nos hace ver que citar a un nombre reconocido como cuando la gente dice: “Einstein pensaba que…”, sobre todo para un tema que nada tiene que ver con física, es solo un poco más que irrelevante (aún en física, hay que considerar que Einstein presentó su teoría de la Relatividad General en 1915 y en más de 100 años hemos avanzado mucho y Einstein podría estar equivocado en algo a la luz de nueva evidencia amasada en estos años posteriores).

Para movernos en el mundo real de manera razonable, debemos ser capaces de operar desde la incertidumbre y el azar. Gran parte de los procesos del mundo real son sumamente complejos y para simples mortales, como nosotros, muchos son caóticos. No podemos predecir con alto grado de certidumbre buena parte de las respuestas que otras personas (sobre todo si no las conocemos bien) tendrán ante distintas circunstancias y el tema de las probabilidades es inseparable de esto. El ejemplo más simples es el estado del tiempo, como cuando nos anuncian que existe un 20% de probabilidades de lluvia, que mucha gente interpreta como que el meteorólogo está asegurando que no lloverá (algunos creen que dice que lloverá, pero solo el 20% de las 24 horas). Ambas interpretaciones están equivocadas, un 20% de probabilidad de lluvia quiere decir que 1 de cada 5 veces que esa predicción se haga, lloverá. De igual forma, también nos equivocamos cuando percibimos riesgos en vez de informarnos y analizarlos con desapego, por ejemplo, muchos de nosotros nos sentimos más seguros viajando en carretera que en avión, esto a pesar de que los aviones son alrededor de 1000 veces más seguros que los carros (este dato es por distancia recorrida por pasajero).

Dentro de los puntos que Pinker atiende en su libro se encuentran sesgos que tenemos al formarnos algunas impresiones, ya platicábamos de la percepción que algunos tenemos de que volar es más riesgoso de lo que en realidad es, pero existen más. Uno común se encuentra dado por las noticias que cubren reporteros en televisión, periódico y revistas. Cosas como atentados terroristas o tiroteos en escuelas reciben una cobertura impresionante, esto afecta nuestra percepción del riesgo. Recientemente una ola de tiroteos en Estados Unidos han dominado el debate televisivo sobre las armas y lo fácil que es adquirirlas en ese país. Lo que todos debemos preguntarnos es ¿cuál es el riesgo real? Es verdad que es importante controlar la compra/venta de armas, pero también es importante dimensionar el tamaño del problema considerando variables agravantes, como la desproporción en la que minorías y menores se ven afectados por esta falta de control.

Un tema dentro de casa es su exposición sobre el razonamiento Bayesiano. Este tipo de razonamiento aplica para ajustar la probabilidad que tiene una hipótesis o el peso que le daremos, considerando la probabilidad anterior a la recabación de nuevos datos multiplicado por la probabilidad de que la nueva información recabada apoye a la hipótesis planteada y dividiendo esto entre la probabilidad de haber encontrado la misma información solo por azar. Básicamente se trata de resolver en un caso donde se busca una explicación si la información aportada, por ejemplo, por un estudio, vuelve la hipótesis que se tenía más o menos probable. Espero esto quede más claro con un ejemplo real de Laboratorios Lister.

A inicios del 2020 la pandemia de COVID-19 apareció en México y nos encontramos en la difícil situación de responder tratando de aplicar nuestro expertise en el laboratorio de análisis clínicos. Entre las inquietudes que debíamos resolver se encontraba la confianza que podíamos tener en las pruebas rápidas que apenas estaban saliendo en el mundo para detectar anticuerpos IgG e IgM contra el SARS-CoV-2. La confianza que podíamos tener en los estudios se encontraría dada por el resultado obtenido del cálculo del valor predictivo de un resultado positivo (VPP) y el valor predictivo de un resultado negativo (VPN). Como lo explicamos en una carta a la comunidad médica en su momento fue:

Una vez que un paciente/trabajador ha recibido un resultado positivo, ¿qué probabilidad existe de que verdaderamente posea los anticuerpos presumiblemente encontrados? De igual forma, una vez que un paciente/trabajador ha recibido un resultado negativo, ¿qué probabilidad existe de que verdaderamente no posea los anticuerpos presumiblemente ausentes? El cálculo es sencillo, trabajando con una población con estatus inmune conocido, el valor predictivo de un resultado positivo se calcula dividiendo los resultados verdaderos positivos del estudio, entre el total de positivos obtenidos con el estudio en cuestión (verdaderos y falsos); lo mismo se hace con el valor predictivo de un resultado negativo, es decir, se divide el total de resultados verdaderamente negativos detectados por el estudio entre el total de resultados negativos obtenidos por el estudio (nuevamente, verdaderos y falsos).

Lister se resistió a su implementación y en la carta que emitimos a la comunidad médica expusimos el motivo. El razonamiento detrás de esta decisión fue Bayesiano y cito la porción pertinente:

Para SARS-CoV-2 la ecuación y los datos obtenidos hasta ahora nos llevarían a plantear la siguiente exposición matemática del teorema de Bayes para conocer el valor que predice la positividad de la prueba considerando su prevalencia (para corregir los datos previos). La siguiente exposición es una lectura árida, es posible no hacer el ejercicio y leer las conclusiones finales a sabiendas que parte de ellas se encuentran fundamentadas en este razonamiento.

VPP = (Sensibilidad x Prevalencia) / [(Sensibilidad x Prevalencia) + (1 – Especificidad) (1 – Prevalencia)

En este caso [aquí sustituimos los datos con que se contaban de un reactivo disponible]:

VPP = (0.956 x 0.05) / [(0.956 x 0.05) + (0.048) (0.95)]

VPP = 0.0478 / (0.478 + 0.0456)

VPP = 0.0478 / 0.5236

VPP = 0.9129, es decir, su valor predictivo positivo, con una prevalencia del 5%, se ajusta a 91.29%.

Haciendo lo conducente con el valor predictivo negativo, con una prevalencia también del 5%, ésta sería la ecuación:

VPN = [Especificidad x (1 – Prevalencia)] / [(Especificidad x (1 – Prevalencia)] + [(1 – Sensibilidad) x Prevalencia]

En este caso [Idem]:

VPN = [0.952 x (1 – 0.05)] / [(0.952 x (1 – 0.05)] + [(1 – 0.956) x 0.05]

VPN = (0.952 x 0.95) / [(0.952 x 0.95) + (0.044 x 0.05)]

VPN = 0.9044 / (0.9044 + 0.0022)

VPN = 0.9044 / 0.9066

VPN = 0.9976, es decir, su valor predictivo negativo, con una prevalencia del 5%, se ajusta a 99.76%. Este cambio tan dramático en el valor predictivo negativo es debido a la prevalencia tan baja que estimamos en la actualidad, a medida que la prevalencia aumente, el valor predictivo negativo disminuirá considerablemente y el valor predictivo positivo aumentará moderadamente.

Así, en este momento los resultados positivos fallarán, en promedio, 1 de cada 10 veces, mientras que los resultados negativos lo harán en menos de 1 de cada 100.

Es importante recalcar que estos datos son reales para una de las opciones que se encuentran en los Estados Unidos, pero cada estuche debe ser valorado por su cuenta en base a los datos reportados por el fabricante (o mejor aún, por un evaluador independiente).

En este momento, la recomendación profesional que podemos hacer en Laboratorios Lister es la de tratar de evitar tomar decisiones basadas en pruebas con los desempeños anteriormente descritos (que son típicos de pruebas rápidas).

Pasando a temas menos escabrosos y esperando no haber abusado con un texto ligeramente técnico, Pinker no puede dejar pasar la oportunidad de enfatizar que cuando la gente pretenda que nosotros creamos en eventos, situaciones o hechos inusuales debemos hacerlo solo si nos vemos confrontados con evidencia proporcional. Esto quiere decir que como Carl Sagan declaraba: “Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria”. Esto por supuesto aplica para afirmaciones sobrenaturales y para curas milagrosas entre muchas más (lo más cercano a una cura milagrosa en el mundo real es el ejercicio, para la mayoría no es placentero, pero ayuda al bienestar general de forma importante). Muchas de estas afirmaciones, sobre todo las de curas milagrosas, explican su utilidad resolviendo todos los males por alguna explicación parsimoniosa extrañamente simple y habitualmente esotérica, como:

La magnetoterapia es una técnica de fisioterapia que utiliza campos magnéticos para restituir el equilibrio bioquímico celular. La técnica se basa en que las células se componen de cargas eléctricas y por eso, al enfermarse la persona ocurre un desequilibrio energético en su organismo.

Para el oído experto es claro que esto no tiene sentido, sin embargo alguien podría confundirse con estas explicaciones. Existen muchas máximas que pueden ayudarnos a tener claridad a la hora de evaluar declaraciones, en el tema de aseveraciones extraordinarias también es pertinente citar a Francis Crick (como lo hace Pinker), que decía “Cualquier teoría que puede explicar todos los hechos se encuentra equivocada, porque algunos hechos son erróneos”. Esto quiere decir, que el conocimiento se encuentra permanentemente afinándose y, así como existen hoy día muchas cosas que sabemos con un alto grado de certeza y, por lo tanto, difícilmente serán probadas equivocadas en el futuro, otras se encuentran basadas en un sustento menos sólido y esperamos corregir nuestro entendimiento en tiempos venideros. Alguien que explique la consciencia (un fenómeno sumamente complejo) hablando de mecánica cuántica seguramente está equivocado, por muchos motivos, uno importante es que aún estamos aprendiendo mucho sobre la teoría cuántica. Otro es que porque es un error asumir que como algo es misterioso, seguramente es explicado por esto otro que es igualmente (o más) misterioso. ¿Crees que la consciencia es incomprensible? Espera a escuchar mi explicación cuántica.

Más adelante, Pinker nos pide que recordemos a Blaise Pascal y su famosa apuesta por lo que es conveniente creer en dios, él decía que si creías y dios no existía, solo habrías malgastado algunas oraciones, mientras si no creías y dios sí existía, te habrías condenado al infierno. Esto le lleva a hablar de decisiones racionales, ¿qué debemos considerar? Primero, la conmensurabilidad, básicamente, que quien decide algo debe comenzar por comprometerse con una preferencia de entre las opciones disponibles. Segundo, la transitividad, es decir, debes tener claridad en tu escala de preferencias cuando existen más de dos opciones. Tercero, el cierre, que no es otra cosa más que considerar, al decidir, la probabilidad asociada a cada decisión; en una elección dicótoma, si elijo la opción A, sé que éste tiene una probabilidad p y si elijo la opción B, tiene una probabilidad 1 – p. Cuarto, la consolidación, lo que debemos sopesar cuando las decisiones que tomamos no solo están asociadas a una probabilidad única, sino concatenada. Aquí el ejemplo que usa el autor es el de una primera cita, que posee una probabilidad de salir bien o de salir mal, si sale bien, esto daría pie a una segunda cita, que también podría salir bien o mal y así, sucesivamente. Decidir en este caso nos lleva a multiplicar las probabilidades para determinar la decisión más racional (dicho sea de paso, no lo recomiendo para decidir ir a una primera cita, si uno lo piensa demasiado, jamás aceptarás o provocarías primeras citas). Quinto, independencia; este deseo explicarlo con un ejemplo, si prefieres tener una cita con Andrés más que con Bernardo (asumiendo que no aplicaste la consolidación), si Andrés llega con una caja de chocolates a recogerte es mejor para ti que si Bernardo llega con chocolates a recogerte también. Esto quiere decir que si prefieres a A(ndrés) sobre B(ernardo), si a ambos agregas C(hocolates) esto no debe cambiar tus preferencias y, por lo tanto, tu decisión. Sexto, consistencia, que básicamente es que al confrontarte con dos opciones A y B (cuando prefieres A) que puedes obtener azarosamente, entrarás al juego si existen buenas probabilidades de obtener A, ya que también te conformas con B. Séptimo y último, intercambiabilidad, que es la situación que enfrentamos cuando tenemos más de dos opciones en una apuesta, tenemos clara nuestra escala de preferencia y cada opción posee una probabilidad que podemos asignar de lograrla. El ejemplo más sencillo es cuando tenemos tres opciones, nuevamente A, B y C. Preferimos A sobre B y B sobre C. Decidir entrar en esta apuesta depende en gran medida de las probabilidades de obtener A, B y C; si A es muy probable, B menos probable y C muy poco probable, la apuesta es muy atractiva, mientras que si A es improbable, B un poco más y C un asunto casi seguro, la apuesta es aburrida. De aquí Pinker elabora y habla mucho de apuestas, pero nosotros no ahondaremos más en el tema.

En contra de pensar de forma razonable se encuentran el pensamiento positivo y el pensamiento mágico, que terminan siendo vicios de autoengaño. A esta altura en la lectura, el autor nos ha preparado para estimar la probabilidad de que algo es verdadero y nos ha dado herramientas para decidir qué hacer con esas probabilidades. Lo que toca ahora es diferenciar entre señales y ruidos, es decir, determinar si los datos que tenemos a la mano para decidir son un reflejo fiel de la realidad o una percepción falsa. En la vida nos encontramos cotidianamente con este tipo de problemas, en salud, determinar si un resultado de laboratorio indica una patología o no requiere de este tipo de razonamiento y para ello, volveré a citar algo que escribí hace tiempo porque considero lo explica claramente:

Todo estudio de laboratorio requiere acompañarse de una referencia sobre la cual puede compararse, lo que se conoce como valores de referencia o valores normales. El propósito de esta información es plasmar en el reporte un dato que sirva al médico para valorar cualquier resultado con el fin de precisar información clínica del paciente habitualmente imposible de obtener por otros medios (cuando menos de obtener con tal precisión). Por ejemplo, un médico puede inferir que un paciente está anémico porque al observar la conjuntiva del ojo ésta se ve pálida, sin embargo debe verificar este dato por un lado, y por otro, debe cuantificar con precisión la capacidad que la sangre del paciente posee para transportar oxígeno.

El término “valores normales” confunde a la gran mayoría de las personas, que razonan que si un valor se encuentra dentro de este rango es “normal” y si se encuentra fuera es “anormal”. Lo cierto es que el término normal es apropiado porque describe el comportamiento estadístico observado en la medición de los analitos de laboratorio. Esto quiere decir que si se estudia una muestra representativa de la población, el comportamiento estadístico de los datos, al ordenarse de acuerdo a su magnitud, será el de una campana de Gauss. La distribución de los datos se dice que es una distribución normal y se caracteriza por la tendencia de éstos a gravitar en torno a la media, encontrándose la mayoría de los datos justo en la media y cada vez menos datos conforme más nos alejamos de la misma, a medida que aumentan o disminuyen las magnitudes de los datos. El comportamiento normal es simétrico en torno a la media. Cuando la población bajo estudio es sana, los datos pueden ser computados como referencia. Debido a que cada organismo posee hechuras genéticas particulares que los vuelven más o menos propensos a enfermedades, más o menos veloces en el metabolismo de ciertas sustancias, más o menos tolerantes de ciertos insultos ambientales, etcétera, existe una amplia variabilidad biológica en lo que a las concentraciones de analitos respecta. El problema se exacerba cuando consideramos que personas que habitualmente manejan valores, digamos muy bajos de un analito, pueden encontrarse en un proceso patológico con valores mayores, pero que aún no exceden aquellos manifiestos en otros individuos sanos. Lo mismo puede ocurrir a la inversa. Es decir, no existe una demarcación sencilla entre lo sano y lo enfermo si tratamos de generalizar en una población. Por lo anterior, si se han de establecer valores que sirvan de referencia para el médico, éstos deberán recibir un trato estadístico más que clínico, ya que el laboratorio no tiene forma de establecer a priori si el paciente en sí se encuentra o no enfermo, está respondiendo a su tratamiento como el médico espera o si está metabolizando el medicamento con la velocidad asumida, entre otras. El tratamiento estadístico es, por lo tanto, hasta cierto punto arbitrario. Si admitiéramos en el intervalo de referencia al 100% de los individuos sanos, estaríamos admitiendo a un gran número de individuos enfermos en el mismo intervalo. De la misma forma tampoco podemos dejar fuera al 100% de los individuos enfermos, ya que estaríamos excluyendo de la referencia a un grupo nutrido de individuos sanos. Por supuesto el sentido común informado de los profesionales de laboratorio ha establecido un sencillo modelo habitual que dispone que dos desviaciones estándar hacia arriba y hacia abajo de la media deben ser toleradas para establecer el intervalo de referencia. Esto equivale a decir que el 95% de los pacientes sanos entrarán dentro de los valores de referencia y que un 5% de pacientes sanos obtendrán valores fuera de la referencia. No es una solución perfecta, pero resulta muy útil si se maneja apropiadamente.

Pinker ahora brinca a la Teoría de Juegos, una rama de las matemáticas que nos dice cómo tomar decisiones racionales cuando los beneficios de éstas dependen de las decisiones racionales de otras personas. El calentamiento global es un problema real que nos atañe a todos e independientemente de lo complejo que puede ser comprender todas las variables que lo afectan en la magnitud que lo hacen, la mayor complejidad radica en decidir qué es lo que cada uno de nosotros debe hacer en lo personal para mitigar o revertir este fenómeno. El problema reside en que yo puedo dejar de usar plástico, no comprar más pantallas electrónicas, colocar paneles solares, reciclar todo lo reciclable, etcétera; todo esto representa un sacrificio de algún tipo y/o posee un costo. Si esto es algo que solo hago yo, no resuelve, ni por mucho, el problema del calentamiento global, lo que se requiere es que todos hagamos algo al respecto, de otro modo, mi sacrificio es en vano o, puede beneficiar nimiamente a todos, pero con un alto costo personal. En la Teoría de Juegos diríamos que este problema es como el Dilema del Prisionero, porque todos estamos compartiendo el mismo planeta; si nadie hace nada al respecto, todos nos perjudicamos, si todos hacemos algo al respecto, todos nos beneficiamos, claro, hacer algo al respecto también tiene un costo, ¿cómo nos ponemos de acuerdo? Pinker tiene algunas sugerencias.

Otra de las reflexiones guiadas de Pinker es sobre la diferencia entre Correlación y Causación. Dos cosas pueden estar conectadas en el tiempo, una apareciendo regularmente antes de la otra, lo cual no necesariamente significa que una provoque a la otra. Ciertamente para que algo provoque algo más, es un requisito que la causa sea anterior al efecto, pero también es necesario que exista una relación entre ambas y que cada vez que una ocurra la otra le siga. Si yo, en Tampico, Tamaulipas, me anudo las cintas de los tenis y el segundo siguiente se registra un terremoto en la Ciudad de México, ¿cómo podría yo alegar que fue anudarme las cintas lo que provocó el terremoto?

Ser razonables nos obliga en ocasiones a analizar la dispersión de datos, para ello ocupamos conocer algunos conceptos, importante entre ellos es la regresión a la media. Lo que este fenómeno implica es que rachas con resultados fuera de lo ordinario difícilmente se podrán sostener por mucho tiempo, estadísticamente debemos esperar que los resultados vuelvan a su cauce normal (claro, es posible que se logre un avance o retroceso y que se genere una nueva normalidad). Esto es común en los deportes, por ejemplo, en el basquetbol, donde en un juego algún jugador logra encestar mucho más de lo ordinario, aunque regularmente si lo seguimos en próximos juegos, su promedio tiende a estabilizarse nuevamente en su valor anterior o muy cerca de éste.

En el penúltimo capítulo, Pinker se pregunta: ¿Qué está mal con las personas? Claro, no repetiré lo que ya dije al inicio de este ensayo ni agregaré ejemplos o nuevos casos, lo que sí haré será exponer, muy brevemente, un par de las explicaciones necesarias. La primera es el razonamiento motivado, es decir, las conclusiones a las que la gente llega son las que son convenientes para ellos. Lo mismo ocurre en reversa cuando la gente tiene fuertes dificultades para comprender por qué es justo que una deducción en su salario se aplique (aún y si se encuentra perfectamente ajustada a una sencilla ley). La segunda que expondré es el sesgo de mi lado, en el que los argumentos que favorecen a mi tribu, llámese congregación religiosa, partido político o equipo deportivo (entre muchos) son los que encuentro más atractivos y fácilmente acepto; curiosamente exponerme a buenos argumentos del otro lado me vuelve extraordinariamente crítico. Otras explicaciones son dadas y bien elaboradas en este capítulo.

Finalmente, Pinker cierra su libro respondiendo a: ¿Por qué es importante ser racional? Indudablemente, hay que leer este capítulo, yo citaré solo un párrafo casi completo:

Estas son algunas de las razones para creer que las fallas de racionalidad tienen consecuencias en el mundo. ¿Se puede cuantificar el daño? El activista de pensamiento crítico Tim Farley intentó hacer eso en su sitio web y en su cuenta de Twitter con el nombre de la pregunta frecuente «¿Cuál es el daño [de no contar con pensamiento crítico]?» Farley no tenía manera de responder con precisión, por supuesto, pero trató de despertar a la gente a la enormidad del daño causado por las fallas del pensamiento crítico enumerando todos los casos autenticados que pudo encontrar. Desde 1970 hasta 2009, pero sobre todo en la última década en ese rango, documentó 369,279 personas muertas, más de 300,000 heridas y $2.8 mil millones [de dólares] en daños económicos por errores garrafales en el pensamiento crítico. Incluyen personas que se matan a sí mismas o a sus hijos al rechazar los tratamientos médicos convencionales o al usar curas a base de hierbas, homeopáticas, holísticas y de otro tipo; suicidios en masa de miembros de cultos apocalípticos; asesinatos de brujas, hechiceros y las personas a las que maldijeron; víctimas inocentes estafadas de sus ahorros por psíquicos, astrólogos y otros charlatanes; burladores y justicieros arrestados por actuar sobre delirios conspirativos; y pánicos económicos por supersticiones y falsos rumores.

El mundo modernos nos plantea retos como jamás los hemos visto como humanidad, si hemos de salir adelante, sin duda adoptar más racionalidad es parte fundamental de la solución.

P.S. La funda cuesta $5.00; los folletos se imprimen en 8 minutos y; la hierba requiere de 29 días para cubrir la mitad del campo.

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