La Sangre y sus Contrastes

La Sangre y sus Contrastes

En definitiva existen muchas acepciones a la palabra sangre, una de las más comunes es cuando decimos que alguien es de sangre azul, lo que quiere decir que esa persona pertenece a la nobleza. Aquí el término lleva una connotación que le confiere a éstas personas una característica especial, lo que las coloca en una posición de estatus superior al común de la gente, hablaba de un linaje con implicaciones de superioridad y derechos de gobernar y mandar.

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VIH-1 a 25 años

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Hasta la fecha el primer caso autentificado de un paciente seropositivo ha sido trazado hasta la capital de la República Democrática del Congo, en África, el año: 1959. El Congo, Rwaanda y Burundi parecen ser la cuna de la que se ha proclamado la enfermedad del siglo XX.

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Remodelado óseo

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El sistema esquelético posee varias funciones que incluyen el soporte del cuerpo, la protección de órganos internos y la provisión de sitios de unión para los músculos, cavidades para las células formadoras de hueso y un reservorio para minerales.

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Monitoreo periódico

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El enfoque actual de la medicina cambió drásticamente el siglo pasado. El énfasis actual se encuentra en la prevención y en la detección temprana más que en el tratamiento.

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La Ciencia en el Alma: Textos Escogidos de un Racionalista Apasionado

Lecturas recomendadas

  1. Introducción:

La ciencia nos ha llevado a la luna, gracias a ella contamos con videos de la superficie marciana y en un plano más terrenal, nos ha permitido combatir a los enemigos microscópicos más peliagudos, como lo son algunos hongos, bacterias y virus, entre muchas cosas más. Hacer ciencia, aunque no es para todos, es una actividad altamente recompensante; trabajar en los límites del conocimiento y desvelar lo otrora desconocido produce en algunos una satisfacción que justifica cualquier esfuerzo o sacrificio. Aprender, pero sobre todo, comprender, permite al científico obtener mayor placer de su experiencia vivida. El científico posee esa cualidad infantil, una curiosidad sin fin. A la vez, el científico es de naturaleza escéptica, es decir, requiere de evidencia para conferirle a algo estatus de real o verdadero, y aún esto, es un título provisional, hasta que nueva evidencia demuestre lo contrario. Ciertamente existen cosas en ciencia que se conocen con alto grado de certidumbre y, por ende, no esperamos cambiar de opinión con respecto a ellas con facilidad, demandamos un nivel de evidencia contundente para hacerlo. Así, el científico debe sentirse razonablemente satisfecho con distintos grados de incertidumbre y una apertura al cambio, condiciones que para muchos son incómodas. Esto aunado a un compromiso con la verdad y la objetividad, lo llevan a encontrarse en filas contrarias con místicos, crédulos, tradicionalistas o conservadores de hueso colorado, escépticos cínicos y mentirosos o charlatanes.

Richard Dawkins es un biólogo evolutivo británico y autor de 17 libros hasta ahora; Science in the Soul: Selected Writings of a Passionate Rationalist (La Ciencia en el Alma: Textos Escogidos de un Racionalista Apasionado) es su décimo cuarto libro, publicado en el 2017 (nota, aunque existe la versión traducida, yo estaré citando de la versión en inglés y de ahí traduciré al español). Dawkins comenzó su carrera literaria en 1976, con su famosísimo El Gen Egoísta, donde identifica al gen como unidad de selección para la evolución. Esta obra ha sido duramente criticada, mayormente de forma injusta (habitualmente por críticos que atacan a un hombre de paja o malinterpretan sus palabras). Independientemente de la veracidad o utilidad que pueda tener esta concepción de la evolución, en esta obra Dawkins introduce el término meme, aunque para él un meme es una unidad cultural que es transmitida entre personas; como el gen, el meme es un replicador natural. El gen es biológico y su referente físico es un segmento de la molécula de DNA y el meme es intelectual y su referente físico es una red neuronal. En su siguiente libro, El Fenotipo Extendido (1982), básicamente arguye que el fenotipo de un organismo no está limitado por el cuerpo físico que lo compone, sino que afecta a otros organismos y el ambiente en el que se desempeñan (como ocurre con los castores, que crean presas como parte de su instinto –codificado en su DNA).

Sin duda Dawkins es un pensador original con una larga carrera y múltiples intereses, pues aunque ha escrito principalmente sobre evolución, su área de competencia profesional, también lo ha hecho sobre ciencia en general, escepticismo, racionalidad y religión. De 1995 a 2008, en la Universidad de Oxford, fue Profesor de Comprensión Pública de la Ciencia y, dos años antes de terminar con esta posición, creó la Fundación Richard Dawkins para la Razón y la Ciencia, que busca educar en ciencia al público en general y promueve el secularismo. Dawkins es un intelectual público prominente y La Ciencia en el Alma, es su segundo libro que recolecta una selección de conferencias o escritos breves (el primero lo publicó en 1999 y se titula El capellán del diablo: Reflexiones sobre la esperanza, la mentira, la ciencia y el amor).

  1. El Libro.

El libro se encuentra divido en ocho secciones, la primera de la cuales habla sobre los valores de la ciencia. En el corazón de la ciencia se encuentra el respeto por la verdad objetiva, esto quiere decir que independientemente de las diferencias biológicas o culturales que puede haber entre dos investigadores, si estudian el mismo fenómeno con los mismo instrumentos, ambos deberán coincidir en la misma verdad. De igual forma, habla de la correcta actitud ante los hechos científicos, aquellos para los cuales la evidencia a su favor es abrumadora y contundente y dudar de su veracidad requiere de un escepticismo o dogmatismo patológico. Los hechos científicos son tan confiables que uno vuela en aviones que se rigen por las leyes de la física, mientras que solo un chiflado trataría de hacerlo en alfombras mágicas que se rigen por nuestra imaginación. Otro valor más es el respeto por la evidencia, pues mientras que los científicos deben mostrar todos los datos o evidencia recabada durante su investigación (aspiran a una transparencia absoluta) y seguirlos hasta donde los lleven, en otras empresas humanas pueden selectivamente utilizar los que les es útil o conveniente (como puede ocurrir en casos legales donde la evidencia puede ser suprimida por una de las partes). Este principio en realidad es una manifestación de un compromiso con la verdad; el objetivo no es tener la razón o ganar una discusión, el objetivo es desvelar la realidad. En ocasiones la curiosidad natural y esta pasión por la verdad pueden llevar al científico a estudiar y pronunciarse sobre temas altamente sensibles como aquellos que estudian diferencias biológicas en el coeficiente intelectual entre grupos de personas, lo cual no es políticamente correcto. Por supuesto existen quienes consideran algunos temas tabú para la investigación científica, pero como en la libertad de expresión, ¿quién decide que se puede estudiar y qué no? Las personas a favor de la censura pretenden ostentar el poder de decisión y coartarlo a los demás, pero ¿y si el poder lo posee tu adversario? ¿Qué pasa si quien decide qué investigar piensa lo contrario que tú y no permite que se estudie lo que a ti te interesa y permite solo aquello que crees que no se debería estudiar? ¿Estarías de acuerdo entonces en someterte a su voluntad? Personalmente, creo que es mejor dejar que la investigación camine con la mayor libertad posible, claro, con los comités de ética siempre activos (propiamente esto comités prevén más bien el atropello a derechos humanos o experimentos innecesariamente crueles, más que qué sí y qué no se puede investigar).

Otro valor de la ciencia es el respeto por que otros pueden corroborar tus hallazgos o conclusiones. En otras áreas humanas existen las revelaciones: experiencias subjetivas y privadas imposibles de verificar o comprobar y éstas no pueden formar parte de la ciencia. Mientras que para la mayoría de nosotros, hablar de millones de años o de nanómetros (una mil millonésima parte de un metro) es difícil de comprender y posiblemente no hagamos un esfuerzo serio por considerar las implicaciones de estos hechos, el científico sacrifica el presente y el ahora por entender lo vasto del tiempo y el espacio. A esto podemos llamar el reconocimiento que posee el valor de la inconmensurabilidad de la naturaleza (lo acabo de bautizar). Aunque no es un valor científico, la capacidad de explicar los misterios de la naturaleza es un privilegio que tenemos como especie, ya que ninguna otra criatura que conozcamos posee esta capacidad al grado que los seres humanos la hemos desarrollado hasta este punto de la historia.

Para la ciencia perder objetividad es el mayor de los pecados. Los científicos con agendas o sesgos personales deben desistir de sus investigaciones o, en el peor de los casos, al menos declararlos. Existen ejemplos de investigadores que concluyen en base a su ideología política o su religión y no en base a lo que los hechos aportan. Al respecto cito a Dawkins, que dice: “Esto les llevó [a Rose y Lewontin –investigadores marxistas] a la conclusión insostenible que, ya que el Darwinismo cuando aplicado a los humanos posee connotaciones políticas indeseables, no debe permitírsele ser científicamente correcto”; es decir, estos científicos anteponen sus ideales políticos sobre la verdad y esto no es kosher.

Siguiendo su discurrir sobre los valores, Dawkins asegura lo que debería ser una perogrullada, pero aparentemente requiere se aclare, el hecho que nuestros valores provienen de nuestros ancestros. Hemos heredado de nuestros ancestros nuestros cuerpos y cómo funcionan, claro, lentamente las fuerzas de la evolución han modificado éstos de acuerdo a las presiones a las que hemos estado sujetos; no somos nuestros ancestros, somos la versión adaptada a las condiciones ambientales más recientes (ojo, no necesariamente las actuales, porque la adaptación toma tiempo –habitualmente, muchas generaciones, por lo que la tensión entre los seres vivos y su ambiente es una constante). Como Dawkins dice “A priori no parece haber una razón obvia por lo que lo mismo no pueda decirse de nuestras facultades mentales superiores, nuestro arte y nuestra moral, nuestro sentido natural de justicia, nuestros valores”. Cuando Dawkins habla de nuestro sentido natural de justicia, por ejemplo, podemos asumir que se refiere a una especie de instinto del que parecemos estar dotados de forma natural (tal vez en nuestros genes) para valorar, grosso modo, lo justo de lo injusto; esto es obvio incluso en otros animales, como en monos capuchinos (https://www.youtube.com/watch?v=meiU6TxysCg). Entender el Darwinismo nos lleva a concluir que “Todos poseemos ancestros, pero no todos tendremos descendientes”. Así como nuestros genes se perpetúan a la siguiente generación en nuestros descendientes, así también nuestros memes (dentro de los cuales van los valores aprendidos en el hogar), software que corre en el hardware fabricado por los genes. Ojo, los memes pueden ayudar a perpetuar los genes a la siguiente generación, ser neutral a ello o dificultar su transmisión, pero esto es ya otro tema.

Existen valores económicos en la evolución también y Dawkins con toda claridad nos dice con respecto a los huesos humanos que “Los genes que vemos en el mundo tienden a ser los que logran el equilibrio de forma correcta, porque han sobrevivido a través de una larga línea de ancestros exitosos cuyos huesos no han sufrido el rompimiento del diseño inferior, ni el desperdicio de sobre diseño [i.e., huesos que no se rompen jamás, que requerirían de muchos más recursos de los necesarios, e.g., para el 99.9% de las actividades humanas posibles]”.

La ciencia detrás de los valores nos informa que existen recompensas como una sensación placentera de haber actuado correctamente y castigos como el arrepentimiento de saber haber provocado un daño. Así, vivir en valores no solo hace la vida de los demás más llevadera, también la nuestra; y todo esto es biología. Al respecto, hay más que podemos decir, porque estas respuestas internas se encuentran claramente esculpidas por las fuerzas de la evolución y para comprender de donde provienen éstas, los psicólogos evolutivos han desarrollado el término ambiente de adaptación evolutiva (EEA, por sus siglas en inglés). El EEA son las condiciones que prevalecían y moldearon los atributos que hoy manifestamos como especie, incluidos aquellos conductuales o cognitivos.

Nuestros ancestros vivían en pequeños grupos sobrerrepresentados por familiares que frecuentemente se topaban con otros pequeños grupos de humanos vecinos, estos encuentros frecuentes eran benéficos (en términos de supervivencia y dejar descendencia) si existía tolerancia, o mejor aún cooperación, entre los grupos. Esto puede explicar algunas tendencias humanas en valores como el nepotismo y la reciprocidad, expectativas del comportamiento humano. No solo esto, la misma xenofobia puede ser explicada por los mismos motivos. En las matemáticas biológicas ciegas, así como algunos pueblos vecinos pueden ser de ayuda, también son nuestros competidores si los recursos del ambiente son limitados, en cuyo caso ser hostil con ellos es la estrategia más útil. Ciertamente existe mucho terreno técnico que cubrir para comprender las minucias de esta dinámica, cosa que no podremos hacer aquí, pero las ideas generales son éstas.

Como ya comentamos, nuestros valores provienen de nuestros ancestros y éstos se encuentran constantemente de forma muy lenta, moldeándose en base a avances logrados con dificultad a medida que nuestra especie ha poblado los continentes (con la excepción de la Antártica). Dawkins nos recuerda que las religiones milenarias sirven de repositorios de valores antiguos, muchos de los cuales hoy no aceptamos. Esto fuerza a religiosos a escoger de sus textos sagrados las partes que aceptan al pie de la letra y aquellas a las que les dan un significado alegórico. Esto no siempre es sencillo y Dawkins nos da un ejemplo:

El apetito de Jehová por el olor a la carne quemada no es apetecible a los gustos modernos. En Jueces, capítulo 11, Jefté hizo un voto para dios, que si dios le garantizara la victoria a Jefté sobre los Hijos de Ammon, Jefté, sin vacilación, sacrificaría una ofrenda por el fuego ‘el primero de los míos que salga de mi casa a mi encuentro cuando vuelva del combate”. La suerte decidiría que ésta sería la propia hija de Jefté, su única descendencia. Entendiblemente Jefté rasgó sus ropas, pero no había nada que pudiera hacer al respecto, y su hija muy decentemente accedió a ser sacrificada. Solo pidió que se le permitiera ir a la montaña por dos meses para lamentar su virginidad. Al final de este tiempo, Jefté sacrificó a su propia hija y la convirtió en una ofrenda quemada como Abraham casi lo había hecho con su propio hijo. Dios no se conmovió a intervenir en esta ocasión.

El propósito principal de este ejemplo es dejar claro que los valores que hoy blandimos son el resultado de un proceso moral evolucionado que seguimos refinando. No estamos condicionados a seguir todos los valores fosilizados en los textos sagrados, así como tampoco somos esclavos de aquellos impulsos escritos en nuestro DNA. Los valores que esgrimimos hoy día deben ser aquellos que decidamos vale la pena adoptar.

En la segunda sección del libro se compendian escritos más enfocados hacia la forma como se hace la ciencia, específicamente sobre refinaciones hechas a la Teoría de la Evolución de Darwin. En uno de estos escritos, por ejemplo, Dawkins da respuesta a doce malos entendidos de la selección de parentesco. Solo para clarificar, la selección de parentesco es el proceso de selección en el que se favorece a parientes, ya que un subjuego de sus genes es compartido y ver por ellos ayuda a que éstos sobrevivan a la siguiente generación. Entre los malos entendidos tenemos a quienes aseguran que “la selección de parentesco es un tipo especial y complejo de selección natural, que debe ser invocado solo cuando la ‘selección individual’ se ha probado inadecuada”. Para aclarar esto solo hay que pensar que la selección individual requiere que los padres cuiden a sus crías. El que éstos mismos prefieran a sus parientes cercanos por encima de sus parientes lejanos es solo una extensión del mismo fenómeno. Otro malentendido común es que “la selección de parentesco es una forma de selección de grupo”. La selección de grupo se arguye es la supervivencia diferenciada o la extinción de un grupo entero de organismos. La aclaración pertinente aquí es que aunque es posible que grupos enteros se pierdan, esto no tiene nada que ver con la selección de parentesco, sino habitualmente con caprichos del destino. No existe nada que fuerce a que todo un grupo sobreviva o se extinga, para la selección de parentesco basta con que un programa tan sencillo como “comparte los alimentos con todo lo que se mueve en el nido en el que te encuentres” funcione. Aunque Dawkins no lo aclara, esto es explotado por muchas especies de cucos, que depositan sus huevos en los nidos de otras especies de ave que están esperando el nacimiento de sus propias crías. Las crías de cucos, tras nacer normalmente antes que los hijos verdaderos de los padres del nido, son alimentadas junto con las de la especie parasitada. Tanto el comportamiento del cuco parasítico debe ser instintivo (no aprendido, pues sus padres jamás tuvieron oportunidad de enseñárselo), como el de las aves parasitadas que alimentan a toda ave que pide alimento dentro de su nido (el punto de Dawkins), así como el mismo llanto de las aves que a los padres envía en busca de alimento para saciar su hambre; todos estos comportamientos deben estar codificados en los genes de estas especies para funcionar automáticamente cuando las situaciones se presenten. Pero esto ya es una digresión, así que de vuelta a lo que nos compete.

En la tercera sección del libro, Dawkins hace una serie de reflexiones breves sobre temas variados enfocados más que nada al futuro y las expectativas que de éste podemos tener. Aunque interesante, las especulaciones conllevan riesgos grandes y estos son reconocidos.

La cuarta sección es una colección de escritos en los que Dawkins demuele a aquellos que racionalizan sus prejuicios para darle sentido a la realidad sin tener que deshacerse de ellos. Comienza con los creacionistas, grupos religiosos que creen en la verdad literal de la biblia en su narrativa sobre la creación del universo y las formas de vida en la Tierra. De acuerdo con sus creencias, la creación ocurrió hace menos de diez mil años gracias a que realizan sus cálculos siguiendo la cronología y generaciones bíblicas. En uno de sus escritos, Dawkins disecta un breve documento titulado “Un Mensaje de la Junta de Educación del Estado de Alabama”, que fue insertado en todos los libros de texto de biología utilizados en las escuelas públicas de dicho estado. Al poco tiempo, este texto sirvió de templado para otro documento similar en el estado de Oklahoma. El texto abre con el siguiente enunciado: “Este libro de texto trata sobre evolución, una teoría controversial que algunos científicos presentan como explicación científica para el origen de las cosas vivientes, tales como plantas, animales y humanos”. Ciertamente las palabras han sido escogidas para desvirtuar la realidad. Si bien es cierto que en la actualidad la teoría de la evolución es un hecho establecido, siempre habrá, si uno busca con suficiente ahínco, quien dude de su veracidad, aún en círculos profesionales. Existen médicos entre aquellos que aseguran que la homeopatía funciona (más allá del efecto placebo, claro), a pesar de carecer de evidencia de peso a su favor y de encontrarse en franca contraposición a la química (como cuando asegura que el agua tiene memoria y que entre más diluimos algo, mayor su efecto). Como en cualquier área científica, las minucias de los procesos evolutivos son materia de discusión profesional y existen quienes dan más o menos peso a distintos mecanismos existentes (e.g., selección natural, deriva genética o selección de especie), lo que no se traduce en que la teoría es controversial, pues todos están de acuerdo en que es real y en que los mecanismos propuestos son operantes.

Inmediatamente después leemos: “Nadie estaba presente cuando la vida apareció por primera vez en la Tierra. Por lo tanto, cualquier enunciado sobre el origen de la vida debe ser considerado como teoría, no hecho”. Ciertamente la palabra teoría posee un significado coloquial y uno técnico cuando aplicada a la ciencia. Cuando los científicos hablan de una teoría, hacen referencia a una explicación que se encuentra profundamente fundamentada en observaciones y experimentación, que usualmente además realiza predicciones que se corroboran y que es posible falsificar a través de experimentación u observación. A todas luces, y así se entiende en círculos científicos, una teoría en este sentido, es un hecho hasta que se demuestre lo contrario. Por otro lado, los detectives resuelven crímenes sin haber estado ahí presentes cuando éstos se perpetraron. Basta con una exhaustiva recolección de evidencia y un buen análisis de la misma para alcanzar conclusiones bastante certeras. Exigir testigos para creer en algo es un estándar estúpido, no solo porque en la práctica frecuentemente no los hay (¿y entonces qué hacemos?), sino porque los testigos pueden mentir, estar confundidos o haber registrado solo una fracción de aquello relevante para el caso (frecuentemente en los juicios, las declaraciones de testigos son incongruentes unas de otras, simplemente porque la perspectiva de una y otra persona era diferente). En fin, el documento prosigue y Dawkins lo deconstruye con paciencia.

En la quinta sección del libro, titulada “Viviendo en el Mundo Real”, Dawkins atiende a problemas del dominio público, situaciones cotidianas y las cosas que hacemos sin pensar. En el primer ensayo el ataque es hacia el esencialismo, esa idea perniciosa que asegura que existen ideales y que la realidad se ajusta a ellos. Esta idea ha gozado de un inmerecido respeto porque es la base de la teoría de las formas de Platón, un pensador importante del mundo antiguo. Esta forma de pensar evita tener que lidiar con la complejidad de la realidad y simplifica un universo ideal donde todo lo que existe en la realidad es una representación burda de éste. Es por esto que se complica para muchos comprender que la vida es un fenómeno continuo, porque estamos empecinados en ponerle género y especie a todas las formas de vida, lo cual es práctico y para muchos propósitos útil, pero es solo un atajo, una herramienta conceptual, no es la realidad. Gracias a esta clasificación podemos trazar un mapa, pero el terreno es otro y posee un nivel de complejidad tridimensional imposible de representar en el mapa bidimensional. Lo mismo ocurre cuando queremos hablamos de aborto y eutanasia. ¿Cuándo decimos que una persona murió? ¿En qué momento podemos decir que empieza a existir una persona? Ambos fenómenos son procesos y se dan paulatinamente, fijar una línea que demarque un momento justo a partir del cual podemos establecer uno u otro es una trampa del esencialismo. Sin embargo, para efectos prácticos, en nuestra vida cotidiana estamos obligados a establecer justamente esto, una línea clara a partir de la cual alguien legalmente o médicamente ha muerto, es una persona o ha alcanzado la “mayoría de edad” (que también es un fenómeno complejo que involucra elementos de madurez biológica y mental, así como un acervo cultural mínimo para tomar decisiones informadas y responsabilizarlo por las consecuencias de sus acciones). El esencialismo es también, por supuesto, la base del racismo, pero no ahondaré más, para ello está Dawkins.

Otro ensayo es aquel en el Dawkins lidia con el concepto de “más allá de toda duda razonable” en su aplicación en los juzgados. En un juicio de asesinato, el jurado debe determinar la culpabilidad o inocencia del acusado más allá de toda duda razonable. El juez determina sentencia si el acusado es encontrado culpable o lo libera en caso de inocencia. Sin embargo, es extraordinario que los miembros del jurado comiencen sus deliberaciones estando todos del mismo lado. La resolución de estas deliberaciones es absoluta, no pueden decir que se encuentran cargados a pensar una cosa o la otra, no hay medias tintas, el acusado es culpable o inocente. ¿Qué pasaría si al mismo tiempo estuvieran acusando a la misma persona, pero con otros abogados, otro juez y jurado? ¿Llegarían al mismo veredicto? Si un grupo de personas razonables expuestas a la misma evidencia no siempre llegan a las mismas conclusiones, más allá de toda duda razonable es un estándar que no se alcanza.

La sexta sección se titula “La Verdad Sagrada” porque en el primer ensayo de esta colección Dawkins escribe “hay algo casi sagrado sobre la naturaleza de la verdad”. Para el científico no hay duda que así debe ser. El primer ensayo habla de relojes biológicos sin meterse en los mecanismos moleculares que los controlan. No obstante, algunos de los conceptos son bellamente ilustrados con el comportamiento y las respuestas automáticas a fenómenos como la luna llena o la longitud de día programadas en diferentes formas de vida en nuestro planeta. En los dos ensayos subsiguientes, Dawkins habla sobre tortugas terrestres y marinas. Estos escritos fueron desarrollados mientras realizaba un viaje al archipiélago de las Galápagos, por lo que crea un vínculo con Charles Darwin quien también las visitó en su famoso viaje en el Beagle. Las islas Galápagos presentan un caso interesante de evolución divergente, es decir, de poblaciones dentro de una especie que comparten un ancestro común relativamente cercano, pero que debido a fuertes presiones selectivas distintas entre éstas, acumulan un grado notable de diferencias camino a una especiación. El ancestro de todas las tortugas terrestres de las islas Galápagos es argentino, Geochelone chilensis; de aquí Dawkins aprovecha para hacernos reflexionar sobre el hecho que aunque este ancestro era terrestre también, no tendría por qué serlo el de todas las tortugas del mundo, sin embargo, lo es. De  hecho, el ancestro común de todas las tortugas, terrestres y marinas, fue una tortuga terrestre que es anterior a los mismos dinosaurios. Proganochelys quenstedti y Palaeochersis talampayensis son dos fósiles de tortugas terrestres de los más antiguos con que se cuentan, de cuando los dinosaurios apenas comenzaban a poblar la Tierra. Desde entonces, algunas poblaciones de tortugas se hicieron al mar y de éstas tortugas marinas, algunas volvieron tiempo después a la tierra. La historia de las tortugas y cómo es que la conocemos es sumamente interesante y es brevemente resumida en este escrito.

La sexta sección es una colección de escritos breves de tinte más bien cómico, el humor esconde críticas punzantes a problemas actuales. En uno de sus escritos de esta sección Dawkins hace una breve lista de máximas que aunque debieran ser obvias, en la práctica no siempre lo son. Dawkins, jamás tímido de entrar en conflicto o iniciar una discusión, frecuentemente ha escuchado respuestas sin sentido, lo que lo lleva a expresar en su Ley del Debate entre Contrarios: “Cuando dos creencias incompatibles son blandidas con igual intensidad, la verdad no siempre se encuentra a medio camino entre ellas. Un lado puede simplemente estar equivocado”.

Finalmente, en su última sección, el libro reúne escritos en los que Dawkins enaltece a personas que han tenido un impacto en su vida y que en el camino han partido. La sección comienza con un homenaje a Nico Tinbergen, Premio Nobel en Fisiología o Medicina de 1937 y maestro de Dawkins en la universidad de Oxford. Dawkins también honra a su padre, John Dawkins y a su tío, A. F. “Bill” Dawkins, quienes son parte de su familia, de sus raíces. Por último, la sección cierra con un homenaje a Christopher Hitchens, un intelectual público y autor de numerosos libros y ensayos, quien murió de cáncer en diciembre del 2011 y de quien fue amigo solo en sus últimos años, pero con quien compartió intercambios intelectuales gratificantes e intereses comunes como el ateísmo y la promoción del secularismo.

En esta colección no encontré un solo ensayo aburrido o que fallara en remitirme a la reflexión o el asombro. La prosa de Dawkins exuda amor por la verdad, respeto por la evidencia, admiración por la naturaleza, apego a la razón, erudición, ingenio, polémica y mucho más. Dawkins es infeccioso por la agudeza de sus análisis y la belleza en su uso del lenguaje, así como en el humanismo que permea en todo lo que escribe; contagiarse de lo que sea que Dawkins ha pescado en su andar por mundo es un verdadero placer.

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Las infecciones de transmisión sexual son un grupo heterogéneo de enfermedades provocadas por más de 20 agentes infecciosos. Estas enfermedades, como su nombre lo indica, son transmitidas a través de la actividad sexual y los agentes etiológicos pueden ser bacterias, hongos, virus y hasta parásitos.

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La deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) es una enfermedad genética hematológica que predispone a hemólisis. Su forma de herencia se encuentra ligada al X. La deficiencia de G6PD es común en el área del mediterráneo, África y el sur de Asia.

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Debemos saber, que se denomina abuso de drogas al uso indebido de un medicamento con fines no terapéuticos, así como al uso de sustancias con el propósito de alterar el estado de conciencia, comportamiento, trastornar el desarrollo corporal, entre otros fines, la mayoría poco saludables. Antidoping, es el nombre que se le da a la prueba o al grupo de pruebas destinadas a detectar e incluso medir la presencia de estas sustancias en los fluidos propios del organismo.

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