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SOBRE EL CORONAVIRUS

La Sangre y sus Contrastes

La Sangre y sus Contrastes

En definitiva existen muchas acepciones a la palabra sangre, una de las más comunes es cuando decimos que alguien es de sangre azul, lo que quiere decir que esa persona pertenece a la nobleza. Aquí el término lleva una connotación que le confiere a éstas personas una característica especial, lo que las coloca en una posición de estatus superior al común de la gente, hablaba de un linaje con implicaciones de superioridad y derechos de gobernar y mandar.

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VIH-1 a 25 años

VIH-1 a 25 años

Hasta la fecha el primer caso autentificado de un paciente seropositivo ha sido trazado hasta la capital de la República Democrática del Congo, en África, el año: 1959. El Congo, Rwaanda y Burundi parecen ser la cuna de la que se ha proclamado la enfermedad del siglo XX.

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Remodelado óseo

Remodelado óseo

El sistema esquelético posee varias funciones que incluyen el soporte del cuerpo, la protección de órganos internos y la provisión de sitios de unión para los músculos, cavidades para las células formadoras de hueso y un reservorio para minerales.

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Monitoreo periódico

Monitoreo periódico

El enfoque actual de la medicina cambió drásticamente el siglo pasado. El énfasis actual se encuentra en la prevención y en la detección temprana más que en el tratamiento.

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Refutación al Sr. Kennedy

articulos de interés general, Coronavirus

Refutación al Sr. Kennedy

El siguiente texto atribuido a Robert F. Kennedy Jr. ha estado circulando ampliamente en las redes sociales y yo lo he tomado directamente de Whatsapp (a pesar de que las ideas de este texto concuerdan en general con ideas expresadas en el pasado por el Sr. Robert F. Kennedy Jr., no tenemos forma de verificar la autenticidad de esta carta en cuestión, de ahora en adelante, se asumirá que así es, aunque este texto podría ser apócrifo). El texto es ciertamente peligroso en cuanto a que se encuentra plagado de información, a veces, imprecisa, otras, francamente falsa y, toda, claramente maliciosa; promueve ideas cuyas consecuencias podrían ser genocidas si fuesen aceptadas por un considerable número de personas en cualquier país. El tema merece tomarse la molestia de abordarlo porque lo he visto ya circular en más de un grupo en Whatsapp donde todos los integrantes del grupo poseen título universitario, es decir, circula entre la población educada del país. Debido a que todos somos ignorantes sobre muchos temas que no son pertinentes para aquello que hacemos para ganarnos la vida, es entendible que la vasta mayoría de la población educada del país no cuente con los conocimientos suficientes para claramente distinguir al charlatán del científico o ciudadano informado, mucho menos para refutarlo inequívocamente. A continuación, el texto infame comentado:

Mensaje de Robert F. Kennedy, Jr. «Para todos mis pacientes: Hay que empezar por aclarar que Robert F. Kennedy, Jr., es abogado, no médico.

Me gustaría llamar su atención con urgencia sobre cuestiones importantes relacionadas con la próxima vacunación contra el Covid-19. Por primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual, que representa la manipulación genética, algo que ha sido prohibido y hasta ahora considerado criminal. Esta intervención se puede comparar con la de los alimentos manipulados genéticamente, lo cual también es muy controvertido. Incluso si los medios y los políticos actualmente trivializan el problema e incluso claman sin pensar un nuevo tipo de vacuna para volver a la normalidad, esta vacunación es problemática en términos de salud, moral y ética y también en términos de daño genético que, a diferencia del daño causado por las vacunas anteriores ahora será irreversible e irreparable.

Quizá el punto más importante a refutar, y el más sencillo, es justamente con lo abre y en lo que basa la mayor parte de su argumento, el que las vacunas de ARNm “cambian el material genético individual”. En la base de la Biología Molecular existe una máxima denominada “El Dogma Central” que básicamente nos dice que el ADN produce ARN a través del proceso de Transcripción y el ARN (por medio de ARNm) produce Proteínas a través del proceso de Traducción. Este flujo es unidireccional, es decir, en ningún momento las proteínas son “traducidas” a ARN ni el ARNm es “transcrito” a ADN. ¿Existe alguna excepción a esta “regla”? Si, la familia de retrovirus, como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), poseen una enzima especial denominada Retrotranscriptasa, que es única, permite precisamente lograr lo que nadie más puede hacer, llevar información desde el ARN al ADN.

Figure 6–1 The pathway from DNA to protein. The flow of genetic information from DNA to RNA (transcription) and from RNA to protein (translation) occurs in all living cells. M

¿Es esto prueba de que entonces el ARNm en una vacuna puede ser integrado al ADN del ser humano? No, pues esta enzima no se encuentra en este sistema en ningún momento. Después de mentir con flagrancia a todos sus lectores asegurando que el ARNm de la vacuna modifica el DNA del vacunado, el señor Kennedy compara esta falsa manipulación genética dizque provocada por vacunas de ARNm “con los alimentos manipulados genéticamente”. Aquí apela al temor infundado que muchos sienten sobre los organismos genéticamente manipulados. Vale la pena recordar que tanto frutas, verduras y animales que hoy consumimos han sido todos genéticamente manipulados durante milenios, mezclando los genes solo de aquellos representantes que nos parecieron apetecibles o resistentes e incluso generando híbridos entre especies para producir una variedad antes inexistente y, seguramente, que jamás se habría producido por azar. Hoy lo que se hace es una transferencia de características tan fina como es posible, al nivel de los mismos genes y con amplio conocimiento de causa. No es el objetivo seguir por este camino, pues los organismos genéticamente modificados son ciertamente otro tema, aunque me gustaría agregar que decir que el tema “es muy controvertido” no es lo mismo a asegurar que los organismos genéticamente manipulados son malos, principalmente porque la controversia no existe entre la comunidad educada en biotecnología, sino más bien, entre aquellos que no forman parte de la élite de expertos y que con mucha frecuencia desconocen o malentienden aspectos científicos trascendentes de estos asuntos. Todo lo que dice después de esto no tiene sentido ya después de haber refutado su premisa principal.

Estimados pacientes, después de una vacuna ARNm sin precedentes, ya no podrán tratar los síntomas de la vacuna de forma complementaria. Tendrán que vivir con las consecuencias, porque ya no se pueden curar simplemente eliminando toxinas del cuerpo humano, así como no puedes curar a una persona con un defecto genético como el síndrome de Down, el síndrome de Klinefelter, el síndrome de Turner, la enfermedad cardíaca genética, hemofilia, fibrosis quística, síndrome de Rett, etc.), ¡porque el defecto genético es para siempre!

Nuevamente, este párrafo no tiene ya sentido tras haber dejado claro que el ARNm de la vacuna no modificará el ADN humano.

Figura tomada de Calloway E., The race for coronavirus vaccines: a graphical guide, Nature, 2020.

Claramente, esto significa: si un síntoma de vacunación se desarrolla después de una vacunación de ARNm, ni yo ni ningún otro terapeuta pueden ayudarlo, porque el daño causado por la vacunación será genéticamente irreversible. En mi opinión, estas nuevas vacunas representan un crimen contra la humanidad que nunca se ha cometido en una forma tan grande en la historia. Como dijo el Dr. Wolfgang Wodarg, un médico experimentado: en realidad, ¡esta «vacuna prometedora» para la gran mayoría de las personas en realidad está prohibida porque es manipulación genética!».

Debido a que el ARNm no modificará al DNA del vacunado, cualquier “síntoma” (el término correcto es “efecto secundario”) de la vacuna, si es que tiene alguno, podría ser tratado, sin duda, por cualquier profesional médico, por ejemplo, si hubiera fiebre, se le podría administrar un antipirético. Es ingenioso y macabro que el señor Kennedy opine que “estas nuevas vacunas representan un crimen contra la humanidad”, pues definitivamente explotar el miedo a través de mentiras para evitar que la población mundial se someta a uno de los tratamientos médicos mejor comprobados para evitar sufrir enfermedades al punto de haber sido ya una estrategia exitosa para eliminar de la faz de la tierra a dos agentes patógenos (la viruela y la peste bovina), califica -no solo en mi opinión, sino en la definición de diccionario- como crimen contra la humanidad, pues prevendría efectivamente del beneficio de esta vacuna a miles de millones de seres humanos, dejándolos susceptibles de este virus que puede ser letal. Antes de seguir solo una observación, cuando el señor Kennedy dice: “ni yo ni ningún otro terapeuta pueden ayudarlo”, nuevamente parece implicar que él es médico, cosa que es falaz.

La vacuna, desarrollada y respaldada por Anthony Fauci y financiada por Bill Gates, utilizó tecnología experimental de ARNm. Tres de los 15 conejillos de indias humanos (20%) experimentaron un «evento adverso grave».

Anthony Fauci es un médico inmunólogo estadounidense con un currículum impresionante, sin duda, una de las autoridades médicas mundiales más respetadas, mientras que Bill Gates difícilmente requiere de introducción, salvo para destacar que él y su esposa Melinda manejan la fundación caritativa más grande del mundo que ha ayudado de forma prominente a diversos programas de investigación científica. La frase “tecnología experimental de ARNm” es tendenciosa en su forma. En 1990, es decir, hace treinta años, se publicó el primer reporte de ARNm inyectado a mamíferos –ratones en este caso- con producción exitosa de las proteínas codificadas. Dos años más tarde se utilizó esta tecnología para expresar vasopresina en el hipotálamo de ratas. Así, la tecnología ha sido utilizada con éxito desde hace décadas, aunque es verdad que jamás se ha utilizado comercialmente para evitar infecciones. Parafraseando una revisión sobre este tema publicada hace dos años (https://doi.org/10.1038/nrd.2017.243) podemos destacar que esta aproximación para la elaboración de vacunas posee ventajas reconocidas, a saber: (1) su seguridad, pues justamente contrario al argumento del señor Kennedy, el ARNm no se integra al DNA genómico de células humanas y puede ser entregado en formas no infecciosas. Debemos recordar que el ARNm es producido en todo momento de la vida de una célula con un frenesí indescriptible, de forma que la célula tiene ya bien establecidos los mecanismos de degradación normal de esta molécula.

(2) Su eficacia, pues es posible realizar modificaciones al ARNm que lo vuelvan más estable y más fácilmente traducible a proteínas, potenciando así el efecto intencionado. Adicionalmente, el ARNm se entrega libre de vectores virales, lo que elimina no solo el riesgo de generar infecciones, sino el de generar respuestas inmunes indeseadas a partículas virales. (3) Su producción, pues las vacunas de ARNm es posible producirlas en cantidades masivas y escalables para cubrir demandas extraordinarias, como la que nos impone actualmente la pandemia de COVID-19. El reporte a que hace mención el señor Kennedy seguramente fue aquel publicado en el New England Journal of Medicine (https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2022483) el 14 de julio de 2020 (como no cita jamás a sus fuentes solo se puede asumir, aunque los datos corresponden a este estudio) y en este documento claramente se establece que la toxicidad por la vacuna, en general, no fue seria. Reconocen que la segunda vacunación a dosis altas genera una reacción adversa más fuerte, sin embargo, es de notar que la dosis más alta, de 250 µg, no parece generar una respuesta inmune más eficiente que la dosis de 100 µg, que se encuentra asociada con menor intensidad general en su reacción adversa. Así, los resultados obtenidos en este reporte preliminar no justifican detener el progreso del resto de las fases de investigación de esta vacuna.

Nota: El ARN mensajero o ARNm es el ácido ribonucleico que transfiere el código genético procedente del ADN del núcleo celular a un ribosoma en el citoplasma, es decir, el que determina el orden en que se unirán los aminoácidos de una proteína y actúa como plantilla o patrón para la síntesis de dicha proteína.

Esta nota, haciendo de lado el estilo curioso de decirlo, es fiel a la realidad. No deja de extrañar que la tesis del señor Kennedy es contraria a la misma nota que agrega al final. Hasta aquí no tengo dudas que el texto ha sido completamente adjudicado al señor Robert F. Kennedy, sin embargo, como parte del mismo documento aparecen al final una serie de preguntas que aparentan formar parte de un continuo igualmente escrito por él, así que seguiré comentando éstas asumiendo que también fueron escritas por el señor Robert F. Kennedy. Recurso: Robert F. Kennedy, Jr. ( https://en.m.wikipedia.org/wiki/Robert_F._Kennedy_Jr. ) Vacuna COVID = DAÑO GENÉTICO IRREVERSIBLE – UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD. ACLARACIÓN PARA QUE NO SE ENGAÑE MAS A LA POBLACIÓN : ¿EXISTE O NO, EL CORONAVIRUS? – ACLARACIÓN PARA LOS CONFUNDIDOS:

*1. ¿EL VIRUS EXISTE?*

Sí, igual que muchos más virus

*2. ¿TIENE CURA?*

Sí, si usas las medicinas apropiadas y no dejas tu salud en manos de los sistemas de salud  corruptos, mercantiles

Da la impresión por la necesidad de hablar de utilizar “las medicinas apropiadas”, que éstas no son las que están avaladas por evidencia en estudios clínicos sólidos y el asunto sobre no dejar “tu salud en manos de los sistemas de salud corruptos, mercantiles” lo refuerza. Es decir, estos comentarios preparan el camino para presentar más adelante teorías de conspiración en donde una élite científica y política controla la salud mundial obedeciendo a su conveniencia particular.

*3. ¿HAY MÉDICOS BUENOS?*

Sí y muchos, unos están actuando en bajo perfil dando tratamientos adecuados, otros han sido más valientes y hay muchísimos videos en las redes que hablan de estos tratamientos y ya muchos han sido amenazados, descalificados o silenciados.

La necesidad de preguntar siquiera si existen “médicos buenos” asume, por supuesto, que existen médicos malos, que en este contexto claramente se trata de médicos que no tienen como su máxima ver por la salud de los enfermos, sino hacer medicina “mercantil”. El hecho de que los “buenos” estén teniendo que actuar “en bajo perfil dando tratamientos adecuados” y que sea un requisito ser “valientes” para tratar adecuadamente a los pacientes sin adoptar un bajo perfil deja claro que los médicos buenos son los que no siguen las recomendaciones de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni hacen caso de las publicaciones en revistas científicas reconocidas, sino los que prescriben tratamientos no respaldados por evidencia científica del rigor requerido para ser publicado en revistas científicas de alto impacto. Que los “tratamientos adecuados” son alternos a la ciencia queda claro en el hecho que éstos se encuentran en “muchísimos videos en las redes”, que son, al parecer, el medio de comunicación apropiado para su difusión. La teoría de conspiración queda solidificada con la aseveración de que “ya muchos han sido amenazados, descalificados o silenciados.” Estos médicos que aplican terapias no sustentadas por evidencia científica son los mártires de la narrativa conspiratoria prevalente en esta pandemia. Existe la indicación de que se notifiquen reacciones adversas, por ejemplo, para el dióxido de cloro, que es una sustancia tóxica peligrosa para el consumo o su aplicación terapéutica en humanos, pero esto claramente no debería ser tomado como amenaza, al menos no injustificada. Cualquier sustancia peligrosa que se administre por medio de engaños como alternativa terapéutica sin evidencia científica que la respalde representa un peligro para la salud de la comunidad y es obligación de las autoridades de salud cuidar que no ocurran perjuicios a la salud de las personas por la promoción de productos milagrosos sin sustento. Todos nos beneficiamos de un sistema de salud vigilante y apegado a la evidencia científica. Lo que es aún peor es que se quejen de que estas falsas alternativas terapéuticas son descalificadas, como si esto fuera malo, como si la realidad se tratara de una democracia donde la opinión de los informados y los no informados vale lo mismo. La verdad es elitista, solo los que la poseen se pueden beneficiar de ella. La realidad es como es y si algo no funciona y es descalificado porque la evidencia científica no lo respalda no es injusto, injusto para los enfermos sería que los que tienen los conocimientos y hacen los experimentos callaran y permitieran el daño al bienestar de aquellos que no son expertos en el tema, poniendo incluso en peligro inadvertidamente su vida. Finalmente, en las redes sociales es muy difícil silenciar a alguien. No que sea inaudito que alguien sea bloqueado incluso por los grandes proveedores de estos servicios, pero esto tiende a ser raro y difícil, prueba de ello es que el texto que estamos analizando fluye libremente en estos momentos y es extremadamente peligroso para la salud de muchísimas personas.

*4. ¿HAY CIENTÍFICOS INVESTIGANDO?*

Sí y hay un gremio a nivel mundial convocado y convocando a más médicos y científicos denominados Médicos y Científicos por la verdad, para poner al descubierto la falsedad del manejo que le han dado al tema del bicho.

Existe una organización denominada “Médicos por la verdad”, pero revisando sus declaraciones aparecen cosas como que las mascarillas las deben utilizar sólo “médicos, cuidadores, sanitarios y enfermos” debido a que no existe evidencia científica de que su uso generalizado sea útil (https://www.abc.es/sociedad/abci-medicos-verdad-asociacion-negacionista-coronavirus-contraria-vacuna-y-mascarilla-202008031511_noticia.html). Estas declaraciones –y muchas más igualmente falsas- fueron realizadas en el Palacio de la Prensa en Madrid, el 25 de julio. La evidencia solicitada existía ya en más de una publicación científica, pero ésta fue ignorada. El 2 de marzo se publicaba en nada menos que la revista The Lancet, la misiva “Mass masking in the COVID-19 epidemic: people need guidance”. En esta correspondencia se admite que la OMS no se pronuncia aún a favor del uso de mascarillas en la población abierta, aunque el autor advertía “However, absence of evidence of effectiveness should not be equated to evidence of ineffectiveness, especially when facing a novel situation with limited alternative options”. Posteriormente agrega: “transmission from asymptomatic infected individuals has been documented for COVID-19, and viral load is particularly high at early disease stage. Masking, as a public health intervention, would probably intercept the transmission link and prevent these apparently healthy infectious sources”. El caso teórico ya había sido expuesto y así, el 3 de abril, es decir, más de tres meses antes de las infames declaraciones, en la prestigiosa revista Nature Medicine se publicó el artículo “Respiratory virus shedding in exhaled breath and efficacy of face masks” (https://doi.org/10.1038/s41591-020-0843-2), en el que los autores concluyen “Our results indicate that surgical face masks could prevent transmission of human coronaviruses and influenza viruses from symptomatic individuals”. Es posible que alguien desee comentarios más explícitos sobre una recomendación general sobre el uso de mascarillas, así que casi dos meses antes de las declaraciones de “Médicos por la verdad” en España, el 1 de julio se publicó en The Lancet el estudio “Physical distancing, face masks, and eye protection to prevent person-to-person transmission of SARS-CoV-2 and COVID-19: a systematic review and meta-analysis” (https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31142-9). En este estudio los autores claramente destacan las implicaciones que posee la evidencia científica amasada hasta el momento, entre ellas: “For the general public, evidence shows that physical distancing of more than 1 m is highly effective and that face masks are associated with protection, even in non-health-care settings, with either disposable surgical masks or reusable 12–16-layer cotton ones, although much of this evidence was on mask use within households and among contacts of cases”. Evidentemente existían antes de estas declaraciones muchas publicaciones más que claramente establecían el poder protector de las mascarillas, incluso quirúrgicas, principalmente en escenarios clínicos. Dicho sea de paso, el hecho que al SARS-CoV-2 lo llame “bicho” no ayuda mucho a su causa.

*5. ¿ES UNA PANDEMIA?*

No. La OMS cambió el término referente a pandemia antes de que saliera el bicho para poderle dar término de pandemia.

La respuesta a esta pregunta obviamente es “sí”. Afirmar que “la OMS cambió el término referente a pandemia antes de que saliera el bicho para poderle dar término de pandemia” es francamente perverso. Anteriormente la OMS definía una pandemia como la transmisión sostenida de persona a persona de un nuevo patógeno en dos o más regiones de la OMS (cosa que cumplía el brote de SARS-CoV-2/COVID-19 para cuando se declaró una pandemia). Ahora, una pandemia, según la misma OMS, es la propagación mundial de una nueva enfermedad, condición más difícil, pero cumplida por el SARS-CoV-2/COVID-19. Como comparativa, la definición que se encuentra en el Diccionario de la Real Academia Española es aún más laxa (y por lo tanto más inclusiva), nos dice que pandemia es una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región. Sea la definición que sea que se tome, la vieja, la nueva y la alterna, la situación actual califica como pandemia y lo hace desde que la OMS lo declaró. Lo que alerta en las pandemias es el hecho que la población mundial es inmunológicamente ingenua para el agente infeccioso en cuestión (llámese Influenza H1N1 en el 2009/2010 o SARS-CoV-2 en el 2019/2020). Esta condición apunta a una susceptibilidad mayor a la enfermedad y sus complicaciones y ciertamente la incertidumbre de su gravedad a mediano o largo plazo es enorme. Esta preocupación y la falta de capacidad internacional para contenerla fue justamente lo que llevó a la OMS a declarar el 11 de marzo el brote de SARS-CoV-2/COVID-19 como pandémico.

*6. ¿ES CONTAGIOSO?*

Sí igual que toda gripa.

Si es contagioso, por supuesto, y la necesidad de preguntarlo solo puede justificarse por el prurito de agregar “igual que toda gripa”. Esto hay que decirlo con claridad, no es igual de contagioso que cualquier gripa, de hecho, el término gripa y flu, en inglés, definen lo mismo, una infección por virus de influenza y así tenemos criterio para aclararlo. El término técnico que ayuda a definir qué tan contagioso es un agente infeccioso es el número básico de reproducción o, simplemente, R0 (se lee como “R nula”). Este dato es utilizado para proyectar aproximadamente cuántas personas en promedio se contagiarán de una sola persona infectada si se trata de un agente infeccioso novedoso. El número básico de reproducción se encuentra compuesto en realidad por dos elementos: (1) el número de contactos promedio que tiene una persona infectada durante su periodo infeccioso y (2) el índice de ataque o la oportunidad expresada en porcentaje que cualquiera de estos contactos tiene de adquirir la infección per se. Una R0 igual a 1 quiere decir que durante su periodo infeccioso, en promedio, cada persona infectará a solo una persona, así, no habrá aumento en el número de casos. Si la R0 fuera entre 0 y 0.99, deberíamos esperar un decrecimiento y si fuera mayor a 1, un aumento. El 4 de septiembre del 2014 se publicó en la revista BMC Infectious Diseases un estudio titulado “Estimates of the reproduction number for seasonal, pandemic, and zoonotic influenza: a systematic review of the literature” (https://doi.org/10.1186/1471-2334-14-480). El estudio arroja las siguientes R0 para influenzas en el siglo XX: (1) para la peor pandemia de influenza en la historia de la humanidad (se estima que en aquel entonces murieron alrededor de 50 millones de personas en el mundo por esta cepa de influenza H1N1), la pandemia de influenza de 1918, la R0 promedio fue de 1.80; (2) la pandemia de influenza de 1957 obtuvo una R0 promedio de 1.65; (3) la pandemia de influenza de 1968 arrojó una R0 promedio de 1.80; (4) para la pandemia de influenza del 2009 se calculó una R0 promedio de 1.46; (5) la influenza estacional poseyó una R0 de aproximadamente 1.28, mientras que; (6) otras cepas de influenza obtuvieron valores de R0 <1. Todo esto para contrastarlo contra el valor estimado de la R0 de SARS-CoV-2, que no es sencillo de calcular, sobre todo durante la misma evolución de la pandemia, pero las estimaciones varían fuertemente porque la R0 se ve afectada por las acciones tomadas en cada país, si las medidas para evitar su propagación son eficientes, la R0 disminuye considerablemente. En mayo se publicó un estudio que concluyó que para el Medio Oriente la R0 promedio de COVID-19 era de 3.76 (http://dx.doi.org/10.2471/BLT.20.262295). Aunque hay estimaciones mayores, como el estudio del Laboratorio Nacional de Los Alamos (Universidad de Cornell; famosos por haber sido el centro neurálgico del Proyecto Manhattan) en el que la R0 del SARS-CoV-2 calculada para el inicio de la pandemia arrojó un resultado entre 4.7 y 6.6 (https://doi.org/10.1101/2020.02.07.20021154). Así, el énfasis en “no es tan contagiosa como cualquier gripa” debe hacerse saber. Es tal vez entre tres y cuatro veces más contagiosa que la gripa estacional (1.28 x 3 = 3.84 vs. 3.76 –dato de Medio Oriente-; 1.28 x 4 = 5.12 vs. [4.7 + 6.6]/2 = 5.65 –dato de Los Álamos sobre el inicio de la pandemia).

*7. SI ME DA EL VIRUS ¿QUIERE DECIR QUE ME VOY A MORIR?*

No. Si te dan síntomas solo tienes que tomar desde el primer día la medicina apropiada (subir sistema inmune, tomar antiinflamatorio y antigripales) y sanarte en casa.

Efectivamente, contagiarte con SARS-CoV-2 no es una sentencia de muerte, lejos de ello, aunque hay mucho que decir sobre “Si te dan síntomas solo tienes que tomar desde el primer día la medicina apropiada (subir sistema inmune, tomar antiinflamatorio y antigripales) y sanarte en casa”. Empezando por “Si te dan síntomas solo tienes que tomarte desde el primer día la medicina apropiada” ya vamos mal, pues existen dos omisiones importantes: (1) está excluido el médico en esta solución y (2) no se consideran ni los estudios de laboratorio, ni de imagen, ni el seguimiento a signos vitales o el mismo porcentaje de saturación de oxígeno en la sangre, entre otros que podrían ser pertinentes. Es un hecho que las infecciones por SARS-CoV-2 existen como un continuo desde la presentación asintomática hasta la muerte. Los casos asintomáticos, presintomáticos y muy leves suelen pasar desapercibidos incluso bajo la vigilancia de los sistemas de salud, ya que es prácticamente imposible realizar la prueba a todo el mundo en un país determinado en un momento dado. Estos casos infecciosos alimentan la pandemia actual y plantean una amenaza a superar. Ahora bien, “la medicina apropiada” claramente se encuentra restringida a “subir el sistema inmune, tomar antiinflamatorio y antigripales”, como una fórmula sencilla. Para “subir el sistema inmune” que se asume es reforzarlo de algún modo, es correcto que actualmente se recomienda suplementar la dieta con micronutrientes como vitamina D, vitamina C, vitamina B3 y zinc, entre otros, aunque debemos considerar que el efecto esperado por este tipo de intervenciones sea discreto, por lo que no podemos confiarnos mucho porque ya estemos suplementando nuestra dieta. Ahora, “tomar antiinflamatorio” es también ambiguo, ¿cuál antiinflamatorio? ¿En qué dosis? ¿Por cuántos días? ¿Es importante considerar comorbilidades, edad, sexo, peso, interacciones medicamentosas, etcétera? Ciertamente no todos los antiinflamatorios son iguales, así que recomendar la automedicación, siempre, pero sobre todo en estos casos, no solo es irresponsable, es peligroso. Finalmente, recomendar “antigripales” es solo para enmascarar o minimizar algunas de las reacciones desagradables de las infecciones respiratorias, pero no es un tratamiento que ataque en sí al agente que los provoca y eso hay que recordarlo. Cerrar con “y sanarte en casa” puede ser homicida. Claramente no todos los casos de COVID-19 pueden sanar en casa, el 5% de las infecciones probadas requieren de hospitalización y de cuidados en terapia intensiva y algunos desarrollan síndrome de distrés respiratorio agudo. Aún con estos cuidados, mueren aproximadamente la mitad de los casos críticos y poco más del 2% de todos los casos confirmados (10.1001/jama.2020.2648).

*8. ¿SE PUEDE PREVENIR?*

Sí, siendo aseado como has debido ser siempre y manteniendo un sistema inmune alto, también tienes: Ozonoterapia,  Dióxido de Cloro con el protocolo preventivo

Si por prevención se entiende minimizar el riesgo de contagio entonces sí, porque prevenir categóricamente es sumamente complicado, pues implicaría vivir completamente aislado del resto de las personas en el mundo. Siempre que exista el riesgo de exponernos al SARS-CoV-2 existirá también el riesgo de contagio y de infección productiva. Definitivamente existen muchas medidas que es posible adoptar en aras de minimizar nuestros riesgos y la higiene y un buen estado de salud general son deseables y deben perseguirse. Coincido en que no es lo único que podemos hacer en el rubro de prevención, pero difiero categóricamente con las alternativas propuestas, a saber, “Ozonoterapia” y “Dióxido de Cloro con el protocolo preventivo”. El ozono es un contaminante en la tropósfera, irrita y daña las mucosas del cuerpo y desempeña un papel en procesos patológicos del organismo al ser un fuerte oxidante. Estoy consciente que muchos estudios positivos sobre ozonoterapia han sido publicados en revistas “científicas”, pero no encuentro ninguno en revistas científicas de alto impacto y mayor reputación (que son las más estrictas en sus estándares para publicación de estudios). Existen estudios positivos por ejemplo en revistas como Medical Gas Research, pero no me extraña, es como encontrar revisiones positivas de preparaciones ayurvédicas con mercurio en el Journal of Ayurvedic Medicine; ¿Cuántas revisiones positivas de la medicina ayurvédica –o en este caso de la ozonoterapia- existen en el New England Journal of Medicine? ¿En el Journal of the American Medical Association? ¿En The Lancet? ¿En Annals of Internal Medicine? Por mencionar algunos. El ozono ha sido claramente asociado a la contaminación ambiental y a un aumento en la mortalidad en personas de la tercera edad, para muestra un botón. El 27 de julio de 2017 el New England Journal of Medicine publicó el artículo “Air Pollution and Mortality in the Medicare Population”, en el que concluyó: “In the entire Medicare population, there was significant evidence of adverse effects related to exposure to PM2.5 and ozone at concentrations below current national standards. This effect was most pronounced among self-identified racial minorities and people with low income” (https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1702747). Por supuesto, como con cualquier otro contaminante, aquellos más desprotegidos se encuentran en peores condiciones de salud para enfrentarse a ellos. En cuanto al dióxido de cloro, debe bastar con recalcar que se trata también de una sustancia tóxica que se sabe elimina microorganismos de superficies y se pretende aplicar terapéuticamente a dosis bajas, no para garantizar eficiencia terapéutica, sino para disminuir la toxicidad. Este es un juego peligroso, pues esta sustancia es irritante para las mucosas y su ingesta conlleva una serie de efectos adversos que solo pueden evitarse disminuyendo la dosis a niveles que claramente no representan riesgo alto para dañar tejidos, pero tampoco posibilidades de interactuar de forma nociva contra el agente patógeno objetivo, en este caso, SARS-CoV-2. Muchas fuentes oficiales fidedignas y confiables pueden ser consultadas, por ejemplo: https://www.paho.org/es/node/72109.

*9. ¿SON CIERTAS LAS CIFRAS DE CONTAGIADOS Y MUERTOS POR EL VIRUS?*

No. En USA se descubrió que toda cifra dada sería en realidad el 10% de esa cifra debido a que han hecho pasar casos de muertos de otras enfermedades por el virus  y las pruebas no son confiables, dan falsos positivos.

Es verdad que el conteo de casos en los Estados Unidos (y en la mayor parte del mundo) no representan el total de casos reales de COVID-19 simplemente porque, por varios motivos (como la disponibilidad de estudios), la RT-PCR para SARS-CoV-2 se realiza en su vasta mayoría en pacientes con síntomas que varían de moderados a severos. En el artículo titulado “Substantial underestimation of SARS-CoV-2 infection in the United States”, publicado el 9 de septiembre en Nature Communications, los autores estiman que para el 18 de abril de este 2020 en los Estados Unidos existían en realidad 6,454,951 infecciones de SARS-CoV-2 y no 721,245 (https://doi.org/10.1038/s41467-020-18272-4). El señor Kennedy dice que “toda cifra dada sería en realidad el 10% de esa cifra”; si hemos de ser un poco más precisos, estamos hablando del 11.17%. Tal vez no parezca importante hacer esta aclaración, pero es importante saber de dónde salen estos datos y si la interpretación de los mismos es correcta (como jamás cita sus fuentes, es difícil tener certeza absoluta de esto, pero esta parece ser la opción más probable). El señor Kennedy sugiere en su respuesta que existe al menos ineptitud -si no es que franca malicia- en el trato de los datos al mencionar que esto es “debido a que [1] han hecho pasar casos de muertos de otras enfermedades por el virus y [2] las pruebas no son confiables” y agrega “dan falsos positivos”. Para empezar, la primera explicación pareciera indicar que alude a que pacientes que murieron de otras enfermedades fueron contabilizados como COVID-19 (sobre decir, sin serlo). Pero como esto inflaría el número de casos de COVID-19, forzosamente tiene que estar argumentando lo contrario, que casos de COVID-19 que han fallecido han sido clasificados erróneamente como casos de otras patologías. Este artículo que cito no cuenta los casos de acuerdo al registro de muertes, así que esta parte de su argumento puede provenir de otro lado o el señor Kennedy puede simplemente estar repitiendo un tropo común que encierra algo de verdad en cuanto a que sabemos que cierto número de muertos por COVID-19 han sido erróneamente clasificados, pero no por malicia y tampoco necesariamente por ineptitud, el fenómeno en realidad apunta al ruido normal de una ciencia natural (la medicina no son matemáticas). Implícito en dicho argumento se insinúa una conspiración para bajar los números reales, lo cual es innecesario (y francamente fantástico), como ya se dijo, este fenómeno es normal, ocurre todo el tiempo sin necesidad de que exista una conspiración orquestada a nivel nacional, mucho menos a nivel mundial (considerando que esto en realidad ocurre en todo el mundo, nuevamente, porque es lo lógico dada la compleja naturaleza de determinar la causa de muerte). Lo que el estudio publicado en Nature Communications el 9 de septiembre sí analiza es el hecho que la prueba de RT-PCR de SARS-CoV-2 no es perfecta y puede arrojar principalmente falsos negativos. Esta aclaración es importante porque el señor Kennedy asegura que el segundo motivo por lo cual los números son tan bajos es por la inexactitud de la prueba y agrega que arroja falsos positivos. Un falso positivo es el resultado de un paciente que en realidad no tiene la enfermedad pero su estudio resulta positivo, clasificándolo eficientemente dentro del rubro de positivos. Este comportamiento infla la contabilidad de casos, no la disminuye. Los falsos positivos son extraordinarios para la prueba de RT-PCR de SARS-CoV-2, lo que sí sabemos que ocurre con más frecuencia de la que nos gustaría son los falsos negativos, lo que tiene el efecto de minimizar la contabilidad de casos positivos al erróneamente clasificarlos como negativos. Esto es lo que los autores tienen que decir al respecto para los Estados Unidos: “Nationally, we estimate that 84% (simulation interval: 64–99%) of the difference between confirmed cases and estimated infections was due to incomplete testing, and 16% (simulation interval: 0.3–36%) of the difference was due to imperfect test accuracy”. Parafraseando, el 84% de la diferencia entre los casos confirmados y las infecciones estimadas se deben al limitado número de estudios hechos en los Estados Unidos y solo el 16% de esta diferencia es explicada por limitantes del desempeño de la prueba (i.e., falsos negativos).

*10. ¿LOS ASINTOMÁTICOS SON CASOS REALES DE POSITIVOS?*

El ser humano tiene muchos microorganismos y virus en el cuerpo y eso no quiere decir que seas una persona ni enferma ni infecciosa ni que tengas el virus, sin embargo los virus que supuestamente son «tan agresivos» muestran en pacientes algún síntoma porque el cuerpo lanza alarmas de un intruso (fiebre, dolor de cabeza, vómitos, etc) y de acuerdo a la teoría de Koch la respuesta es NO.

Que el señor Kennedy no es médico se hace patente en la confusión de su respuesta. Efectivamente, en el cuerpo humano de personas adultas saludables, por cada célula humana existen diez células bacterianas que habitualmente no provocan daños. El cuerpo humano es en realidad un simbionte mamífero-microbio. Aunque sabemos que también virus colonizan tejidos en el cuerpo humano de personas saludables, desconocemos más aún sobre el tipo de relación que existe entre éstos y las células humanas. Así, asegurar que tener “muchos microorganismos y virus en el cuerpo [..] no quiere decir que seas una persona ni enferma” es cierto, “ni infecciosa” no es cierto. Pues las bacterias y los virus que tengas en tu cuerpo pueden transmitirse al cuerpo de otras personas de muchas formas, de otro modo ¿cómo crees que éstas llegaron a colonizar tu cuerpo? ¿Del vacío? Aunque muchas provienen del suelo, el agua y la vegetación, una gran cantidad provienen de otros seres humanos. Simplemente el inicio de nuestra vida independiente viene acompañado de la siembra de microbiota materna hacia el recién nacido. Como lo dicen los autores de “Maternal microbiota in pregnancy and early life”, publicado en la revista Science en septiembre del año pasado: A microbial bond is shared between mother and child that renders the age-old dichotomy of “nature versus nurture” obsolete. Molded by both host biology and the physical relationship between mother and child, this microbial connection is formed at the earliest moments of life when the newborn’s skin and mucosal surfaces are seeded with microorganisms that inhabit the mother’s body, referred to as the maternal microbiota. This initial microbial exposure establishes an early-life microbiota that engages in a mutualistic relationship with the host, and leaves a lasting impression on childhood development that can control the balance between health and disease. Reiterando, la microbiota que naturalmente reside en todos nosotros aun estando saludables, la transmitimos a los demás cuando convivimos con ellos, por lo que asegurar que alguien por virtud de no estar enfermo no es infeccioso es una mentira. Ahora bien, el señor Kennedy a esta altura agrega “ni que tengas el virus”, lo que parece estar completamente fuera de lugar. Revisémoslo: “El ser humano tiene muchos microorganismos y virus en el cuerpo y eso no quiere decir que seas una persona ni enferma ni infecciosa ni que tengas el virus”. ¿Quién cree que porque tiene virus en su cuerpo tiene “el virus” (se asume SARS-CoV-2)? Posteriormente continúa con: “sin embargo los virus que supuestamente son «tan agresivos» muestran en pacientes algún síntoma porque el cuerpo lanza alarmas de un intruso (fiebre, dolor de cabeza, vómitos, etc) y de acuerdo a la teoría de Koch la respuesta es NO.” Ya que el señor Kennedy hace alusión a la “teoría de Koch”, que en realidad son los postulados de Koch, tendremos que mencionarlos: (1) los microorganismos deben encontrarse en todos los pacientes que sufren de la enfermedad en cuestión y su distribución debe coincidir con las lesiones o daños observados; (2) los cultivos deben generar un aislado del microorganismo en medios artificiales por varias generaciones; (3) si el microorganismo es inoculado en una especie susceptible, éste debe desarrollar la enfermedad y; (4) el mismo microorganismo debe ahora también poder se aislado de lesiones en este modelo animal. En este momento tengo en mis manos un libro de Microbiología Médica que llevé en la carrera y que utilicé hace alrededor de 25 años atrás, aunque fue publicado en México en 1992 (el original en inglés es de 1991) y tras exponer los postulados aclara: “sin embargo, desde fines del siglo pasado se ha demostrado que muchos microorganismos que no cubren los criterios de estos postulados, producen enfermedad. Por ejemplo, Treponema pallidum (sífilis) y Micobacterium leprae (lepra) no pueden proliferar in vitro; pero estos agentes causan la enfermedad en animales modelo. En otro ejemplo, Neisseria gonorrhoeae (gonorrea), no hay animal modelo de la infección, aunque la bacteria se cultiva con facilidad in vitro; no obstante, la infección experimental se ha producido en seres humanos.” Robert Koch desarrolló sus postulados en 1884 y los publicó en su tratado sobre Mycobacterium tuberculosis y tuberculosis, así pues su modelo fue M. tuberculosis. En este momento he tomado ahora un libro de Epidemiología Molecular publicado en el 2001, es decir, de hace casi veinte años, donde los autores discuten un ejemplo de estudio de casos y controles sobre los efectos genéticos en enfermedades infecciosas que estudiaron la relación entre alelos (formas alternativas de un gen) del gen NRAMP1 (proteína 1 de macrófago asociada a resistencia natural) y la susceptibilidad a la tuberculosis en personas que viven en Gambia. La importancia de este estudio la expresan sucintamente de la siguiente manera: “In Gambia and other areas of sub-Saharan Africa, infection with Mycobacterium tuberculosis is almost universal, although the overt disease, tuberculosis, occurs in only about 10% of infected individuals”. Inmediatamente explican: “One may thus consider that infection with M. tuberculosis is a necessary but not sufficient cause of tuberculosis, and that genetic determinants of disease might exist”. Sobra decir que los investigadores encontraron cuatro polimorfismos en este gen con diferencias estadísticamente significativas asociadas con el riesgo a padecer tuberculosis. Esto lo digo porque el señor Kennedy al parecer cree que los postulados de Koch de alguna forma aseguran que alguien que se encuentra infectado con algún microorganismo (en este caso el virus SARS-CoV-2) debe forzosamente padecer la enfermedad, pero si revisamos cuidadosamente los postulados nuevamente podemos darnos cuenta que Koch jamás dice esto. Más aún, el propio M. tuberculosis no cumple con este “postulado de Kennedy”, pues sólo el 10% de las personas infectadas por este microorganismo desarrollan la enfermedad tuberculosis. Ahora bien, es un hecho que más del 99% de los microorganismos ambientales no pueden ser cultivados en un laboratorio de bacteriología, por lo que la identificación o caracterización moderna de muchos microorganismos ha empleado técnicas de Diagnóstico Molecular, como la RT-PCR (https://doi.org/10.1371/journal.pbio.1001377). Así pues, como la RT-PCR de SARS-CoV-2 determina inequívocamente la presencia de material genético de dicho virus en la muestra obtenida del paciente, los casos así detectados, independientemente de si desarrollan o no los síntomas clásicos de COVID-19, son decididamente positivos. El estado asintomático de muchas infecciones existe, es real y negarlo solo transparenta que el señor Kennedy no es experto en estos temas.

*11. ¿EL VIRUS FUE CREADO?*

Sí, en un laboratorio.

El virus no fue creado en un laboratorio. Una acusación de tal magnitud requiere de evidencia incontrovertible para ser asegurado, es como acusar a alguien de asesinato, sin pruebas contundentes no debes meter a la cárcel al acusado. El señor Kennedy con ligereza asegura aquello que no puede probar y ni siquiera se toma la molestia de respaldar de algún modo su aseveración, tal vez porque otros mediocremente lo han hecho por él. Justo porque este teoría conspiratoria es atractiva para aquellos con tendencia a confundir fantasía con realidad, el 17 de marzo de 2020 se publicó en la revista Nature Medicine la misiva “The proximal origin of SARS-CoV-2”, en la que se expone con claridad que el SARS-CoV-2 casi con absoluta certeza no fue creado en un laboratorio (una propuesta ciertamente más difícil de establecer que lo contrario; https://doi.org/10.1038/s41591-020-0820-9). Varios motivos son expuestos, en resumen: (1) el dominio de unión al receptor (RBD, por sus siglas en inglés) del SARS-CoV-2 se une al receptor ACE2 en humanos y los cambios con respecto al RBD de SARS-CoV-1 poseen la apariencia de haber surgido por selección natural (no por ingeniería humana) y; (2) de tratarse de un virus creado en el laboratorio, lo más seguro sería que éste constructo hubiera utilizado una cadena vertebral viral previamente utilizada, cosa que no ocurre en este caso, nuevamente, la selección natural parece haber esculpido este virus ya sea en el animal hospedero previo a la zoonosis o posterior a la zoonosis. Debido a la alta similitud entre el SARS-CoV-2 y los betacoronavirus de murciélago, específicamente la cepa RaTG13 (con una homología del 96%) del murciélago Rhinolophus affinis, es razonable suponer que esta cepa podría ser el origen del SARS-CoV-2. Ahora bien, pangolines malayos, Manis javanica, importados ilegalmente a la provincia de Guangdong se encuentran infectados por coronavirus muy similares al SARS-CoV-2. De estas cepas de coronavirus es notable que su RBD es extremadamente similar al de SARS-CoV-2, incluyendo los mismos seis residuos típicos en SARS-CoV-2. Así, es perfectamente plausible un escenario en el que, con una multitud de coronavirus conviviendo en una incubadora (en este caso un pangolín), eventos de recombinación generaran la transferencia de algún segmento de genoma viral a otra cepa de virus o eventos mutacionales como deleciones e inserciones llevadas de la mano de la selección natural dieran como resultado el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. También podría el virus haber sufrido adaptaciones en su tránsito entre seres humanos de forma inadvertida. Esta transmisión podría haberse dado poco antes de que el brote se reconociera oficialmente y durante este periodo el virus habría adquirido su capacidad para transmitirse de persona a persona. Este tipo de eventos han ocurrido antes, como ocurre siempre en cada nuevo brote de MERS-CoV en Medio Oriente, aunque hasta ahora, con una limitada capacidad de transmisión de persona a persona. Finalmente, los autores consideran el escenario en que el virus efectivamente habría escapado de un laboratorio. Si este fuera el caso, el virus debería poseer algunas características genómicas de las que carece y posee algunas que se explican mucho mejor si fueron adquiridas a través de selección natural. De este modo, las probabilidades de que el virus haya surgido espontáneamente por selección natural versus una filtración por un laboratorio son muy diferentes, por mucho, el virus parece ser el producto de la selección natural. Podría citar más evidencia, pero esta referencia me parece suficiente para una aseveración hecha tan a la ligera.

*13. ¿CON QUÉ FIN?* [El texto no cuenta con el numeral 12].

Ser la excusa para restringir libertades, cambiar el sistema económico actual por uno mas opresivo / esclavizante, atemorizar, obedencia de rebaño ciego

Habiendo establecido que no existe evidencia de que el virus fue producido en un laboratorio y que, por mucho, la evidencia que tenemos apunta a que un proceso de selección natural dio origen al virus podemos descartar esta pregunta como carente de sentido por depender de una premisa falsa. De cualquier forma es ilustrativa de la ideología y tal vez incluso la salud mental del señor Kennedy y su tendencia a encontrar entre los hechos conexiones inexistentes si éstas concuerdan con sus prejuicios. A este activista jamás le faltarán dragones para combatir.

*14. ¿Muchos países forman parte de ese plan malévolo?*

Definitivamente hacer el ridículo no forma parte de los temores del señor Kennedy. Ninguna fantasía es demasiado grande y, para él, no existe enemigo pequeño; si ha de luchar contra alguien, que sea el mundo entero.

*15. ¿SALDREMOS DE ESTO?*

Sí. Y todos los que ha contribuido a las muertes y al plan del NOM caerán y pagarán lo que les corresponda asumir.

Conforme el señor Kennedy se aleja de la realidad se vuelve más difícil comentar sus respuestas para aclarar malos entendidos o francas falacias, pues aún estas deben tener algún referente en la realidad.

*16. ¿DEBO TENER MIEDO?*

No. El miedo disminuye tu sistema inmune y te vuelve una persona controlable mentalmente.

Nuevamente difiero, si hay que tener miedo, el miedo es una reacción normal saludable a algún peligro. Por supuesto, hay que tenerle miedo sólo a los peligros reales y, sin duda, la actual pandemia de SARS-CoV-2/COVID-19 es real. Sin miedo no nos cuidamos, es el miedo el motivante a protegernos, sin miedo no sobreviviríamos un día en la jungla de asfalto o en cualquier otro lado. Cruzar la calle sin atención a los automóviles tomando el camino más corto o saltar del techo de un edificio persiguiendo la estimulante sensación de caída libre, son solo algunas de las cosas que no hacemos nunca porque el miedo nos alerta y nos mantiene con vida. El miedo es una sensación primitiva, instalada en los seres humanos por la selección natural para alimentar nuestro instinto de preservación. Reiterando, ya que la actual pandemia de SARS-CoV-2/COVID-19 es un hecho real que para finales del mes de septiembre habrá cobrado oficialmente la vida de más de 1 millón de personas a nivel mundial es importante tenerle miedo. No un miedo desproporcional, pero si una dosis saludable de miedo, lo suficiente para acatar las medidas preventivas recomendadas por las autoridades y la comunidad científica para minimizar las probabilidades de contraerlo o re infectarnos y cuidar así también a nuestros contactos más cercanos. Con respecto a la declaración que “El miedo disminuye tu sistema inmune” hay que conceder que existe una relación entre la salud emocional y la inmune. Ahora, más que el miedo, lo que hay que evitar es la ansiedad y el estrés. Finalmente el señor Kennedy termina con que el miedo “te vuelve una persona controlable mentalmente”, lo que supongo quiso decir es que el miedo te vuelve manipulable. Yo sostengo que no es el miedo lo que debes evitar, lo que debes evitar son las teorías de conspiración y los consejos no expertos, como los del señor Kennedy. Todo aquello bien sustentado por la ciencia debemos considerarlo, pero escritos como el del señor Kennedy pueden confundir a muchos. No escapa a mi percepción la ironía de que el grave texto conspiratorio del señor Kennedy claramente pretende explotar justamente los miedos que los ciudadanos del mundo entero podemos tener en torno a la actual pandemia para que le compremos sus excéntricas ideas.

*17. ¿LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN FORMAN PARTE DEL PLAN?*

Sí. Los propietarios de los medios son los mismos, el cabal controla la industria farmacéutica, la salud, los medios de comunicación y arman todo conforme necesiten, esto se llama control mental.

Nuevamente, la declaración mantiene solo la más leve conexión con la realidad, es tan inverosímil que es casi imposible creerlo. El señor Kennedy no parece sentir la necesidad siquiera de establecer un móvil o de justificar como es que los intereses de competidores en todo el mundo se pueden alinear en este caso independientemente del corte que cada quién posee, entre muchos más. No perderé el tiempo con esto.

*18. ¿QUÉ DEBO HACER?*

Protegerte y si te enfermas ya sabes cómo te curas, en tu casa o con tu médico de confianza, no comprometido con el protocolo de abandono.

Reitera sus peligrosos consejos, no hay nada nuevo aquí.

*19. ¿DEBO VACUNARME?*

No. No lo necesitas si te mantienes sano, las vacunas traen químicos, metales pesados y una serie de «bichos» que solo van a afectar más tu salud a mediano y largo plazo tanto físico como mentalmente. Es tu cuerpo y es tu derecho decidir sobre el y sobre tu salud física y mental. Confiarías en una vacuna después que ha sido creado un virus para eliminar la humanidad?

Ya en 1772 el reverendo Edmund Massey en Inglaterra calificaba a las vacunas de “operaciones diabólicas” y su argumento era que las vacunas iban en contra de la voluntad de dios, explícitamente su voluntad de castigar el pecado a través de enfermedades infecciosas (como habría que suponer creía él que dios lo venía haciendo desde que Adán y Eva se deleitaron del fruto prohibido). En el Nuevo Mundo el reverendo John Williams decía que la vacunación era el trabajo del demonio (lo que por implicación significa que enfermar, lisiar o matar a los infectados era el trabajo de dios). En el plano seglar, el celo por vacunar llevó a autoridades a volver la vacunación obligatoria, por lo que la resistencia fue a recobrar la libertad de vacunar o no a sus hijos, lo que condujo a corregir y devolver a los padres este derecho. En la actualidad, la resistencia más aguerrida está basada en un artículo infame publicado en 1998 en la revista The Lancet por el otrora médico e investigador Andrew Wakefield, en el que aparentemente encontraba que existía una relación entre la vacuna de sarampión, rubeola y parotiditis (vacuna triple) y el desarrollo de autismo y síntomas gastrointestinales en pequeños niños. El estudio poseía muchas limitantes, una importante es que solo involucraba a 12 niños. Una multitud de estudios superiores se publicaron tratando de verificar si estos resultados se corroboraban o refutaban. Entre ellos, un estudio de 500,000 niños les dio seguimiento por 4 años y no encontró ninguna relación entre la vacuna triple y el autismo. Otro estudio de 1294 niños autistas y 4469 no autistas tampoco encontró asociación alguna. Se analizaron estudios que identificaron el tiempo de vacunación con el tiempo de aparición del autismo y tampoco se encontró evidencia epidemiológica que respaldara la asociación. Así, se amasó una gran cantidad de estudios mucho más rigurosos que claramente desmentían las aseveraciones de Wakefield, entre ellos, también estudios que no mostraban asociación de timerosal y autismo. Wakefield no había seleccionado a sus 12 niños sujetos de estudio al azar, sino que eran todos hijos de padres que se encontraban ya convencidos que la vacuna triple era la causa del autismo de sus hijos. Un estudio periodístico reveló que Wakefield además poseía un serio conflicto de intereses, pues su estudio había sido financiado por abogados involucrados en demandas en contra de manufactureras de vacunas (esta información fue ocultada a su compañeros de trabajo y a las autoridades). No solo esto, Wakefield había aplicado ya para una nueva patente de vacuna. Así, en el 2004, 10 de sus 13 autores se retractaron admitiendo que la asociación entre la vacuna triple y el autismo era inexistente. Wakefield fue juzgado y el Consejo Médico General de Gran Bretaña lo encontró culpable de deshonestidad e irresponsabilidad. El veredicto del caso expresó que Wakefield había abusado de su posición y había dañado la reputación de la profesión médica con sus deficientes y mal intencionados estudios. Wakefield fue borrado del Registro Médico del Reino Unido, quedándole prohibido practicar la medicina en el Reino Unido. Finalmente, después de 12 años, en el 2010, la revista The Lancet retractó su artículo. El daño generado por este triste evento fue masivo y ha sido el combustible que más alimenta a los mitos actuales sobre la vacunación. Ojalá este tema fuera solo académico, sus repercusiones serían nimias, el problema es que los índices de vacunación han disminuido y la aparición de brotes de enfermedades transmisible prevenibles como las paperas, ha aumentado desde entonces principalmente por el miedo que los padres tienen de vacunar a sus hijos. A principios de este año, hubo en México un brote de sarampión. Este evento es triste porque el sarampión es uno de los principales virus asesinos de niños en todo el mundo, con todo y que contamos con vacunas seguras y eficaces que lo previenen. Recordemos que las enfermedades virales habitualmente no pueden ser curadas una vez que se han adquirido, una vez que se adquiere la enfermedad ya todo está en manos del sistema inmune del enfermo (salvo un poco de ayuda que existe en el caso de algunos antivirales). Por esto hay que prevenir las infecciones y para esto está la vacunación. El cierre de la auto respuesta del señor Kennedy es distópico: “Confiarías en una vacuna después que ha sido creado un virus para eliminar la humanidad?”

*20. ¿ESTO ES UNA GUERRA?*

Sí !  -Y nosotros saldremos victoriosos mantengámonos unidos y despertemos a otras personas dando mucha información.

Coincido en que esto podría ser interpretado como una guerra, pero si esto es una guerra,  el señor Kennedy se encuentra del lado contrario. La retórica de este escrito proyecta municiones que atraviesan el corazón de la niñez, de ancianos, de mujeres, de pobres, etcétera. Los grupos más vulnerables son siempre los que más sufren en estas guerras de desinformación. Entiendo que la disposición mental del señor Kennedy lo lleven a declarar guerras megalomaníacas contra enemigos imaginarios, el problema es que hoy día los foros y jurados públicos se pronuncian muchas veces sin una oposición proporcional a las barbaridades aseguradas. Es responsabilidad de quien posee información de mejor calidad contrarrestar las acciones irresponsables de individuos protagónicos y con delirios de grandeza, cruzados autodenominados con más ganas que conocimiento, con más pasión que información.

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