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SOBRE EL CORONAVIRUS

La Sangre y sus Contrastes

La Sangre y sus Contrastes

En definitiva existen muchas acepciones a la palabra sangre, una de las más comunes es cuando decimos que alguien es de sangre azul, lo que quiere decir que esa persona pertenece a la nobleza. Aquí el término lleva una connotación que le confiere a éstas personas una característica especial, lo que las coloca en una posición de estatus superior al común de la gente, hablaba de un linaje con implicaciones de superioridad y derechos de gobernar y mandar.

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VIH-1 a 25 años

VIH-1 a 25 años

Hasta la fecha el primer caso autentificado de un paciente seropositivo ha sido trazado hasta la capital de la República Democrática del Congo, en África, el año: 1959. El Congo, Rwaanda y Burundi parecen ser la cuna de la que se ha proclamado la enfermedad del siglo XX.

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Remodelado óseo

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El sistema esquelético posee varias funciones que incluyen el soporte del cuerpo, la protección de órganos internos y la provisión de sitios de unión para los músculos, cavidades para las células formadoras de hueso y un reservorio para minerales.

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Monitoreo periódico

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El enfoque actual de la medicina cambió drásticamente el siglo pasado. El énfasis actual se encuentra en la prevención y en la detección temprana más que en el tratamiento.

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La obesidad y el covid-19, hombre con cubreboca

La obesidad y el Covid-19 un binomio a vigilar

Coronavirus

La Obesidad y el COVID-19: Un Binomio a Vigilar

México atraviesa una epidemia de sobrepeso y obesidad que no hemos podido controlar y hoy es uno de los dos países con mayor prevalencia de obesidad en el mundo. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, más del 70% de adultos padecen de sobrepeso u obesidad, a la vez, el sobrepeso infantil ha ido en aumento gradual en las últimas tres décadas resultando en que actualmente 1 de cada 3 adolescentes y niños padecen de sobrepeso u obesidad.


De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que publicó una actualización de su reporte sobre obesidad en el 2017, solo un poco más de la mitad de la población mexicana consume una dieta considerada saludable y menos del 40% de los mexicanos consume las cinco porciones al día de frutas y vegetales recomendadas. De hecho, en México consumimos una dieta baja en fibra y con alta densidad energética fuertemente reforzada por bebidas azucaradas que nos permiten incrementar el número de calorías de forma importante sin agregar saciedad evidente.


La OCDE destaca que la obesidad en México ya reduce la expectativa de vida en promedio 4.2 años. La obesidad es peligrosa porque se encuentra asociada a un sinnúmero de estados patológicos que tradicionalmente se manifiestan como diabetes mellitus, hipertensión, dislipidemias, cardiopatía isquémica (p.ej., en la forma de infarto o angina de pecho), accidentes cerebrovasculares isquémicos y cáncer (p. ej., mama, próstata e hígado). Hablo de estados patológicos porque las enfermedades descritas son realmente el resultado de procesos muy complejos que las subyacen. Por ejemplo, la leptina es una hormona proteica producida por los adipocitos blancos y posee varias funciones como inhibir el apetito, aumentar el ritmo metabólico y la termogénesis, todo esto por medio de su interacción con receptores hipotalámicos y así efectivamente controla tanto el peso corporal como el depósito de lípidos.

Sería de esperar que los pacientes obesos manifiesten concentraciones disminuidas de leptina, sin embargo se observa lo contrario. La obesidad parece ser –al menos en parte- resultado de una resistencia a la leptina (análogo a la resistencia a la insulina observada en la diabetes mellitus tipo II). Otra posibilidad es que la obesidad genere mecanismos contrarios a las acciones de la leptina, superándola. Sea cual fuera la relación, la obesidad opera a niveles profundos en el metabolismo del paciente afectando una gran cantidad de interruptores y señalizaciones moleculares.

La obesidad y el covid-19, hombre con cubreboca

El sistema inmune de pacientes obesos opera también de forma subóptima. En las personas obesas se presenta un fenómeno inflamatorio que es sistémico (como ocurre en el proceso de envejecimiento), así como resistencia a la acción de la insulina y se activan procesos relacionados con la muerte celular programada (aumento en la expresión de un gen supresor de tumor conocido como p53) y el envejecimiento celular (se acortan las terminaciones de los cromosomas, los famosos telómeros; nuevamente, como ocurre en el envejecimiento).

Para el tema en cuestión, es la inflamación sistémica provocada por el sistema inmune el fenómeno más relevante, pues el tejido adiposo inflamado es inmunológicamente muy activo y presenta infiltración y activación de células inmunes que producen sustancias conocidas como citosinas y quimiocinas, que alimentan el proceso inflamatorio por retroalimentación positiva viciosa que genera una inflamación crónica. Dos células inmunes muy importantes son los linfocitos T y los linfocitos B. Los linfocitos B se especializan en producir anticuerpos, que son proteínas que se dirigen con precisión a los agentes que nos invaden atacándolos. Ahora bien, los linfocitos T existen principalmente de tres guisos, los CD4+ o cooperadores, los CD8+ o citotóxicos y los Tregs o regulatorios. Los linfocitos CD8+ se encargan de atacar directamente agentes patógenos, mientras que los CD4+ son más bien coordinadores del ataque estimulando a los CD8 y a los B a hacer su trabajo de ataque más directo. Los linfocitos Tregs regulan las respuestas inmunes modulando su severidad y ayudando a apagar la respuesta cuando ésta ya no es necesaria (minimizando así el daño colateral del ataque inmune). Los linfocitos T proinflamatorios y los macrófagos (otro tipo de célula inmune que circula en la sangre pero que se infiltra también en tejidos cuando las señales moleculares proinflamatorias los llaman) provocan más inflamación en el tejido adiposo y esto genera resistencia a la acción de la insulina (aquí radica parte importante de la relación entre obesidad y diabetes mellitus tipo II). En la obesidad los linfocitos Tregs muestran una acción de supresión de la inflamación mucho menos eficiente que en personas con peso saludable, lo que permite la inflamación sistémica y exacerba el daño colateral en respuestas inmunes. Dentro del amplio repertorio de perversiones inmunes provocadas por la obesidad, los linfocitos B también poseen funciones proinflamatorias en el tejido adiposo y, aunque las minucias del proceso son complejas, el resultado observado es una disminución en las respuestas de anticuerpos ante estimulaciones al sistema inmune, es decir, su respuesta ante una infección o una vacunación es menos vigorosa. Todo esto no se encuentra ajeno a la acción de la leptina, que sabemos modula las respuestas inmunes innatas y adaptativas. Así, mayores concentraciones de leptina provocan inflamación sistémica y su concomitante respuesta inmune suprimida. No solo eso, los telómeros acortados en linfocitos B por la obesidad es precisamente lo que se observa en adultos mayores, cuyas células han achicado sus cromosomas por los extremos como producto del envejecimiento celular normal y cuya función, en este caso inmune, pierde brío.

Así, la eficacia de la vacunación en personas adultas mayores y en personas obesas es menor que en personas jóvenes o delgadas. Este último asunto es de la máxima trascendencia, pues el mundo entero frente a la actual pandemia de SARS-CoV-2/COVID-19 coloca hoy día sus esperanzas en la vacunación. El virus SARS-CoV-2 es nuevo y aún hay mucho por descubrir, pero lo que sabemos sobre obesidad y vacunación no es alentador y para muestra un botón. En septiembre del 2017 se publicó un estudio que determinó que un adulto vacunado obeso poseía un riesgo incrementado a padecer influenza. Resulta que un adulto vacunado obeso posee el doble de probabilidades de enfermarse de influenza o de enfermedades tipo influenza que un adulto vacunado dentro de su peso saludable. Lo peor es que esto se observa aun confirmando que la respuesta de anticuerpos montada entre ambas poblaciones (obesos vs. no obesos) sea equiparable, es decir, la respuesta inmune podría parecer igual en magnitud, pero si se es obeso posee la mitad de la eficiencia. Así, no basta comprobar que la vacuna cumplió su cometido estimulando la producción de anticuerpos en concentraciones “normales”, pues la obesidad por sí misma mermará su efectividad a la mitad. Igualmente sabemos desde hace décadas que la obesidad y la edad avanzada predicen una mala respuesta en la producción de anticuerpos a la vacuna de hepatitis B. Los ejemplos abundan y estos apuntan a un panorama nada alentador para la población obesa o mayor de edad en nuestro país.

Hoy sabemos que la obesidad es un factor de riesgo para desarrollar COVID-19 (46% más alto), para la admisión hospitalaria de pacientes con COVID-19 (113% más alto), para la atención de pacientes hospitalizados con COVID-19 en la Unidad de Terapia Intensiva (74% más alto) y para morir por COVID-19 (48%másalto).Lo cierto es que incluso sobrepesos moderados aumentan el riesgo de hospitalización en estos pacientes. Todos estos datos y mecanismos descritos, así como muchos otros imposibles de resumir en este espacio nos deben preocupar si estamos colocando nuestras esperanzas en las vacunas contra el SARS-CoV-2. Las vacunas funcionan mejor cuando la cobertura de vacunación es extensa y la vasta mayoría de la población resulta protegida porque así los inmunes protegen a los pocos no inmunizados, pero en una país donde la obesidad es rampante, ¿qué tan protegida estará la población en general, aún aquellos no obesos que no lograron vacunarse?

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Las infecciones de transmisión sexual son un grupo heterogéneo de enfermedades provocadas por más de 20 agentes infecciosos. Estas enfermedades, como su nombre lo indica, son transmitidas a través de la actividad sexual y los agentes etiológicos pueden ser bacterias, hongos, virus y hasta parásitos.

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La deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) es una enfermedad genética hematológica que predispone a hemólisis. Su forma de herencia se encuentra ligada al X. La deficiencia de G6PD es común en el área del mediterráneo, África y el sur de Asia.

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Cadena de Custodia

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Debemos saber, que se denomina abuso de drogas al uso indebido de un medicamento con fines no terapéuticos, así como al uso de sustancias con el propósito de alterar el estado de conciencia, comportamiento, trastornar el desarrollo corporal, entre otros fines, la mayoría poco saludables. Antidoping, es el nombre que se le da a la prueba o al grupo de pruebas destinadas a detectar e incluso medir la presencia de estas sustancias en los fluidos propios del organismo.

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